¡Ponlo en práctica!

Sólo lo que se aprende de forma activa, se mantiene a través de la vivencia continuada y se constituye en un verdadero conocimiento, mejorándonos en nuestras competencias personales y parentales. En la UP ofrecemos seminarios cuyo objetivo es el de llevar a cabo un estudio profundo de determinados asuntos educativos cuyo tratamiento y desarrollo se ve favorecido cuando se permite una interactividad importante entre los tutores y especialistas y los alumnos.

Uno de los servicios clave de la Universidad de Padres tras su completo Programa Educativo por su carácter global y sistémico, es su oferta de otros espacios virtuales de aprendizaje complementarios que exigen una mayor implicación de nuestros alumnos (madres o padres) en poner en práctica y en contrastar con su realidad la teoría aprendida, porque sólo lo que se ejercita activamente se aprende en un mayor grado de profundidad.

Nos referimos a lo que hasta ahora habíamos denominado globalmente “talleres” y que ahora desglosaremos en tres tipos:

  1. Laboratorios: Uno por cada etapa o curso según la edad correspondiente al hijo de referencia por el que se ha inscrito cada familia, de 0 a 16 años. Su duración se extiende durante todos los meses del curso y en ellos pueden participar los alumnos de cada grupo mediante intervenciones en los foros digitales a propuestas presentadas semanalmente por cada tutor.
  2. Seminarios: Están centrados en grandes temas de interés educativo, lo que incluye contemplarlos de forma común en el transcurso de diferentes edades, desde bebés hasta la adolescencia. En este grupo estarían los seminarios sobre primeros hábitos, de juegos infantiles, de educación afectivo-sexual, de animación a la lectura y de uso de nuevas tecnologías. Seminarios que iremos ampliando, año a año, con temas tan relevantes hoy como la educación de la atención y la concentración, o tan prácticos como las técnicas de estudio. Este grupo de seminario es de opción voluntaria para quienes se inscriban en ellos.
  3. Talleres de desarrollo personal o relacional: En este espacio de aprendizaje incluimos una Escuela de Parejas, con un temario específico y sus foros propios coordinado por una tutora. Su objetivo esencial es favorecer la afectividad, la comunicación, la mejor convivencia posible y el compromiso recíproco de ambos miembros de la pareja entre sí y con sus hijos, a fin de que puedan anticiparse, prevenir y saber gestionar los problemas en caso de que los hubiese. Así como temas de creatividad, educación financiera básica y gestión de la economía doméstica, alimentación saludable y salud preventiva.

Con estos espacios interactivos tratamos de lograr la máxima calidad práctica del aprendizaje ofrecido a los padres. No sólo queremos que aprendan conceptos o reciban consejos en sus aulas. No nos basta con ofrecer un programa y un modelo global con una voluntad sistémica (un concepto que nos dice que el todo es mayor que la suma de las partes y que comprender la realidad exigen un análisis desde todos los ángulos posibles para ser más veraz o auténtica) sino que nos preocupa alcanzar nuestros objetivos en cada realidad familiar si esto fuera posible. De aquí que ofertemos este espacio complementario y práctico, porque los neurólogos nos enseñan que, cuando aprendemos algo valioso tenemos que intentar fijarlo en nuestra mente, en nuestros hábitos y en –en este caso transferido– los hábitos de nuestros hijos.

Los seminarios  son esenciales porque: ¿de qué nos serviría conocer o saber un principio educativo (por ejemplo, “la bondad y necesidad de tener un sistema de normas en casa”) si no lo incorporamos a nuestra labor de padres educadores como algo natural y cotidiano desde una perspectiva positiva  y eficiente, y que en cada edad de los niños pueden aplicarse con variables especiales? ¿Cómo ignorar que en ámbitos sociales diferentes o circunstancias difíciles nuestros hijos pueden comportarse de un modo distinto a lo esperado y, por tanto, debemos entrenar sus valores y fortalezas, prever los problemas en cada caso y minimizar sus efectos indeseados?

Los seminarios son también claves porque responden a necesidades importantes para padres y madres, para nuestros hijos y para la sociedad: ¿Cómo influye en los bebés el tener o no tener regulados sus primeros hábitos? ¿Cómo crearles la motivación por el lenguaje y por la lectura desde mucho antes de que aprendan a leer y mantener esta beneficiosa práctica en todas las edades? ¿Cómo no tratar el uso de las nuevas tecnologías cuando nuestros hijos viven en la era digital y se sienten irrefrenablemente atraídos por tantos dispositivos electrónicos o videojuegos? ¿Cómo despertar y mantener el potencial de la creatividad en padres, niños y adolescentes para generar más innovación y emprendimiento, en un momento tan incierto profesionalmente para ellos?

En suma, queremos poner el foco de atención en el “aprendizaje vivencial” tanto de padres como de niños o adolescentes, comprobando que funcionan en la práctica y que todos progresamos en esa dinámica de aprendizaje cotidiano.

Sin duda, estudiar y aprender en la UP implica tener una actitud proactiva por parte de quienes se matriculan en su Campus Virtual. Requiere también participar regularmente, pero basta con dedicarle una o dos horas a la semana. Pero no hay aprobados ni suspensos, aunque se logran resultados sobresalientes si sabemos  para ejercitar nuestra inteligencia emocional y nuestras habilidades comunicativas a fin de implicar, a ser posible, a toda la familia. En general, la formación complementaria está diseñada para para mayores, pero se alcanza un grado óptimo de satisfacción cuando conseguimos que los niños o los adolescentes sean los principales colaboradores de la mayoría de las actividades semanales planteadas por el tutor de cada seminario como un sencillo ejercicio práctico o como un reto.

Seguir con cierta constancia sus diferentes seminarios es una opción voluntaria para los padres o madres, pero nuestra experiencia nos dice que los alumnos que los han realizado de forma regular y continuada, son los que mejores resultados han tenido a la larga en la educación progresiva de sus hijos y, por tanto, más satisfechos se encuentran. Porque, sólo lo que se aprende de forma activa, se mantiene a través de la vivencia continuada y se constituye en un verdadero conocimiento, mejorándonos en nuestras competencias personales y parentales. Porque todos queremos aprender más y mejor, para educar con más talento, de forma amorosa y responsable, a nuestros hijos.