Formando a los ciudadanos del futuro

Tener una carrera universitaria ya no es una garantía de futuro. En épocas de crisis, la competencia es más dura que nunca, con candidatos que se enfrentan a procesos de selección currículum en mano y con varias licenciaturas, idiomas y másteres a sus espaldas.

En la Universidad de Padres estamos al corriente de todos los movimientos que se están llevando a cabo en el mundo educativo y en el mundo empresarial que entendemos de gran importancia para formar a nuestros hijos que son los futuros protagonistas del siglo XXI. Y, por qué no, a los padres/madres, y a nosotros mismos. Hace unas semanas algunos colaboradores de la UP tuvimos la ocasión de mantener un productivo encuentro, organizado por Joaquín Zulategui, presidente de El Ser Creativo, con directores de recursos humanos de prestigiosas empresas como, Microsoft, Google, Indra, Repsol, Cisco y Accenture. Llegamos a una conclusiónexiste una creciente desconexión entre lo que el sistema educativo enseña y lo que el mercado necesita.

Vivimos en un entorno tan cambiante que no sabemos cuál va a ser la situación política y económica dentro de unos años, y menos aún la situación del mercado laboral. Es probable que, con la reestructuración de la economía a causa de la globalización, los avances tecnológicos y la reciente crisis en la que algunos países todavía se ven inmersos, los universitarios no estén preparados para afrontar los retos que se presenten cuando lleguen al mercado laboral.

up4_vivir_Destrezas_IrishTypepadEntonces surge la siguiente cuestión: ¿debe ir la educación encaminada a formar a los empleados del futuro? ¿Es razonable que responda en gran medida a las necesidades del mercado de trabajo?

El Informe “Habilidades y competencias del siglo XXI para los aprendices del nuevo milenio en los países de la OCDE -21stcentury skills and competences for new millennium learners in OECD countries” fue el tema principal del Congreso Internacional sobre las Competencias del Siglo XXI que tuvo lugar en 2009 en el contexto de un proyecto de la OCDE/CERI sobre los Aprendices del Nuevo Milenio (NML).

Los objetivos generales de este proyecto son, por un lado, conceptualizar y analizar desde una perspectiva comparativa los efectos de las nuevas tecnologías digitales en el desarrollo cognitivo de los jóvenes así como en sus valores, estilos de vida y expectativas educativas y, por otro lado, examinar las respuestas al surgimiento de este fenómeno en términos de política y práctica educativas.

El principal propósito consiste en proporcionar orientaciones a responsables políticos, investigadores y educadores para el diseño de medidas que afectan principalmente a esta nueva generación en la sociedad del conocimiento. El desarrollo social y económico exige que los sistemas educativos ofrezcan nuevas habilidades y competencias, que les permitan beneficiarse de las nuevas formas emergentes de socialización y contribuyan activamente al desarrollo económico bajo un sistema cuya principal baza es el conocimiento.

Se denominan normalmente habilidades y competencias del siglo XXI con el fin de indicar que están más relacionadas con las necesidades de los modelos emergentes de desarrollo económico y social que con aquellas del siglo pasado al servicio del modo industrial de producción.

Iniciativas como Partnership for 21st skills o como el Proyecto de Enseñanza y Evaluación de las Habilidades del siglo XXI señalan la importancia que ha adquirido esta cuestión en el ámbito del sector privado. Tanto patrocinadores como promotores de este movimiento discuten la necesidad de reformar las escuelas y la educación para dar respuesta a las necesidades sociales y económicas de los estudiantes y de la sociedad del siglo XXI. Podemos identificar las siguientes habilidades o “destrezas” del siglo XXI  (Wagner, 2012):

  1. Pensamiento crítico y resolución de problemas
  2. Colaboración a través de redes y liderazgo
  3. Agilidad y adaptabilidad
  4. Iniciativa y espíritu empresarial
  5. Comunicación eficaz oral y escrita
  6. Curiosidad e imaginación
  7. Acceso y análisis de la información

Algunos gobiernos se toman muy en serio la alineación entre su sistema educativo y los profesionales que salen de él. Ya se ha señalado a Finlandia por tener uno de los sistemas de educación más envidiados del mundo, pero esto no siempre fue así. En la década de los setenta, el Gobierno tuvo que plantearse que su pobreza en recursos naturales debía suplirse con profesionales que permitieran modernizar su economía. Esto requirió una reforma estructural de su sistema educativo que la convirtió en una de las más eficientes del mundo.

Nuestras escuelas tienen que empezar a enseñar siete habilidades de supervivencia a los estudiantes a fin de que los estudiantes tengan éxito en la actual economía global de hoy (Wagner, 2012).

¿Cuáles son las medidas concretas que permitirían ajustar esta relación entre trabajo y estudios de manera más efectiva? Los expertos del Future Trends Forum abogan por convertir la adaptación del currículum académico a la realidad socioeconómica de cada momento en una de las prioridades del Gobierno en materia educativa. Si una persona con una licenciatura puede esperar ganar un 75% más a lo largo de su vida que una persona que únicamente cuenta con el graduado escolar, la ventaja competitiva de terminar los estudios superiores es clara, pero el Gobierno debería destinar más esfuerzos a hacer que esa formación esté orientada a la empleabilidad. Además, se debe fomentar la empleabilidad en un sentido más amplio y para todos los niveles de la educación, no sólo el universitario. La formación profesional en Alemania constituye todo un ejemplo.

Para mejorar la empleabilidad, en primer lugar se debe potenciar, o incluso premiar, la elección de las carreras que demande el mercado laboral con vistas a poder competir en un futuro. Si se necesitan más ingenieros o científicos, hay que ofrecer una trayectoria profesional atractiva que incluya incentivos al I+D.

En segundo lugar, debe primar un enfoque de aprendizaje más práctico y ajustado a las habilidades necesarias en un contexto laboral. Más que limitarse a adquirir conocimientos, el futuro necesita personas capaces de autogestionarse, de aprender de manera continua, de resolver problemas, de enfrentarse y adaptarse a situaciones de la vida real y colaborar en distintos entornos. La idea consiste en fomentar una carrera global de habilidades con un currículum que se centre en la formación de capacidades para liderar e innovar. La economía basada en los servicios y el conocimiento técnico no sólo requiere desarrollar más los conocimientos técnicos, tan necesarios en una generación completamente informatizada, sino que también es importante inculcar comportamientos que permitan el éxito en una economía comercial y orientada a los servicios. En tercer lugar, se debe favorecer la formación en el puesto de trabajo en lugar de la formación académica tradicional y lograr, con una legislación adecuada, la participación de las empresas en la iniciativa. El mundo empresarial debe abrirse a la posibilidad de que las habilidades y competencias aprendidas en otras disciplinas sean fácilmente extrapolables a su realidad.

La creación de vínculos entre la empresa y los centros educativos es crucial para alinear la demanda y la oferta en el mercado laboral. Sólo de esta manera se podrán desarrollar nuevas oportunidades de empleo y crear un entorno favorable al progreso y competitividad.

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