Entrevista a Joan Subirats

Entrevistamos a Joan Subirats, catedrático en Ciencia Política, especialista en temas de gobernanza, gestión pública y en el análisis de políticas públicas. También ha trabajado sobre temas de la exclusión social, problemas de innovación democrática y sociedad civil. Actualmente es responsable del Programa de Doctorado en Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona. Analizamos con él sobre la realidad que viven los jóvenes y adolescentes.

up3_vivir_entrvista1. En una etapa tan complicada como la que se está viviendo en la actualidad en la que los jóvenes ven con mucha preocupación e incertidumbre su futuro ¿Cómo imagina el proceso de inclusión o de integración social de los jóvenes en ese futuro inmediato? ¿Pueden producirse tensiones al haber grupos que van a quedarse excluidos?

Lo que parece claro es que ya no van a seguir funcionando los procesos que hasta ahora conocíamos. La incorporación al trabajo era clave. Ahora esa incorporación no se está dando, o si se da, se da en formas y dinámicas muy distintas a las consideradas convencionales. El trabajo era dependiente, continuo y estable, y ahora es cada vez más no dependiente (o falsamente autónomo), intermitente y precario. Las ocupaciones de los jóvenes (las cosas a las que dedican tiempo, en casa, con sus pares, en el ocio…) pueden ser fuentes de incorporación a profesiones y trabajos sobre los que no tenemos ahora precedentes. Las tensiones van a darse y se están dando, debido sobre todo a la falta de correlación entre esfuerzo desplegado al que el sistema institucional y educativo obliga y la falta de “premio” de quién ha seguido lo que se le aconsejaba. Tenemos un sistema educativo pensado en términos de formar para trabajos y profesiones que o ya no existen o que no tienen vacantes. Y necesitamos, en cambio, procesos formativos más experimentales, inductivos y constructores de innovación y autonomía.

2. Existe una falta de confianza de los adolescentes en el sistema político público en general ya que parece que las leyes resultan esencialmente obsoletas y poco satisfactorias?

Lo que se da es una sensación de falta de representatividad de un sistema que afirma ser representativo. La deslegitimación es creciente, ya que no se percibe que ni cercanía ni capacidad real de resolver problemas. Muchos jóvenes se ven “fuera” de un sistema de partidos, sindicatos, empresas…, del que ellos no forman parte. El mercado de trabajo es dual, el mercado político es dual (los de dentro, los de fuera), y ellos se ven más fuera que dentro.

 3. ¿Qué importancia tienen  las nuevas tecnologías de comunicación entre los adolescentes?

Es su entorno. No se plantean como es ese entorno, ya que están en él. Aprovechan todo lo que de directo tiene, y aprenden de los aspectos negativos que también incorpora. No es mejor o peor que el entorno no digital. Es distinto.

4. Asistimos a una época de transformaciones de fondo y a gran velocidad. ¿Es la adolescencia una gran oportunidad educativa? ¿Qué papel juega la familia en esta etapa?

Lo es, sin duda, pero necesitamos una mirada más exploratoria, menos directiva de esa etapa. Los procesos y los ritos de tránsito son ahora más tempranos y más arriesgados. Las familias son claves, pero han de saber mantener la tensión entre autonomía y responsabilidad. No es nada fácil en momentos en que la propia institución familiar está sometida a fuertes tensiones.

5. Se habla mucho de la irresponsabilidad de los adolescentes, ¿pero no será que falta la labor, por parte de los poderes públicos y de las entidades o asociaciones, de crear lazos de relación social y crear vínculos para que el entorno social, la comunidad, reconozca los problemas que generan exclusión, convirtiendo el problema de unos pocos en un debate público que a todos concierne?

Lo que parece claro es que el mundo más importante para los adolescentes es su entorno de pares. Construir dinámicas de cambio en los entornos colectivos, en las comunidades en que interactúan es determinante. No es un problema de estigmatizar a unos pocos como “ovejas negras”, sino socializar procesos, apoyar dinámicas de aprendizaje que construyan autonomía y responsabilidad, desde el reconocimiento de su dignidad y de su especificidad, sin patrones impuestos. 

 

Imagen artículo: Licencia Creative Commons. Andrés Moreno