Cualquier tiempo pasado NO fue mejor

La falta de discusión y de diálogo con toda la comunidad educativa, el olvido de la etapa de educación infantil ,la organización de la etapa de Primaria, la clasificación arbitraria de los tipos de asignaturas, la elección temprana por parte del alumnado de Secundaria, la propia organización de esta etapa,la implantación de las reválidas, los itinerarios de Secundaria, la nueva Formación Profesional Básica sin titulación académica, la escasa presencia en la ley de la Formación Profesional dual, las lagunas sobre la forma de acceder a la Universidad, las limitaciones para acceder a los ciclos formativos cuando hay exceso de demanda, la nueva organización de los centros educativos, el olvido de la participación de todos los sectores como elemento de calidad de la educación, la nueva figura del director y su poder absoluto, las insuficiencias de la Memoria Económica, etc. Son muchos los puntos débiles y pocos los puntos fuertes que presenta la ley.

up3_ruta_urunuela_intSe ha conseguido la escolarización completa desde los tres hasta los dieciséis años, se han alcanzado altos niveles de titulación, ha aumentado el número de alumnos/as con estudios universitarios…; pero, a la vez, sigue siendo importante el porcentaje de jóvenes que, o bien no obtienen el título de graduado en Secundaria o bien abandona sus estudios sin haber cursado nada de enseñanza postobligatoria engrosando el abandono educativo temprano; tenemos un altísimo porcentaje de alumnado repetidor a pesar de la ineficacia de esta medida; estamos en la media en cuanto a resultados en pruebas internacionales con un porcentaje ínfimo de alumnado excelente La nueva ley aprobada en las Cortes, la LOMCE, pretende dar respuesta a estas situaciones y, para ello, entre otras, propone las siguientes medidas:

  • Una nueva organización de las asignaturas en tres categorías: troncales, que garantizan los conocimientos ‘esenciales’; específicas y de libre configuración autonómica.
  • El refuerzo de la competencia del Ministerio de Educación para fijar los contenidos, horarios y estándares de evaluación de las asignaturas troncales, así como los estándares de las asignaturas específicas.
  • La implantación de pruebas externas en determinados cursos: en Primaria, al finalizar 3º y 6º curso. En Secundaria y Bachillerato, con la implantación de las pruebas individualizadas globales, las reválidas, necesarias para la obtención del título.
  • La elección temprana por parte del alumnado de cuarto de ESO entre opción académica, vía para el Bachillerato y la Universidad y la opción aplicada, vía para la FP de grado medio; opción que en algunas materias se plantea ya desde 3º de ESO.
  • La instauración de la Formación Profesional Básica que lleva a una titulación de competencia profesional de grado 1 y a ningún tipo de titulación académica; finalmente, se ha establecido el paso desde la FP Básica a los ciclos de grado medio, pero condicionado a la existencia de plazas.
  • El refuerzo de la autonomía de los centros que pueden especializarse por tipos de enseñanza, materias o tipo de alumnado; todo ello siempre que los recursos se lo permitan y rindiendo cuentas por las acciones llevadas a cabo.
  • El refuerzo de las competencias del director del centro, que se convierte en verdadero manager de todo: podrá elegir perfiles según materias, seleccionar al profesorado interino, aprobar los diversos proyectos …
  • Como consecuencia de lo anterior, la reducción de la participación de los órganos colegiados, Claustro y Consejo Escolar, a mera opinión e información, sin ninguna posibilidad de decisión conjunta.
  • La implantación de un modelo de convivencia reactivo (artº 124), obsesionado por los reglamentos y sanciones frente a otros planteamientos más inclusivos e integradores.
  • Otras medidas: desaparición de los ciclos en Primaria, vuelta a “Naturales y Sociales” frente a Conocimiento del Medio, obsesión por el emprendimiento y la iniciativa empresarial desde los primeros cursos de Primaria, ignorancia total de la etapa de Infantil, ausencia de medidas respecto del profesorado remitido a una nueva ley posterior, etc.

¿Van a ser eficaces las medidas que propone esta nueva ley? ¿Van a contribuir realmente a solucionar los problemas educativos señalados anteriormente?. Lamentablemente, pienso que no. Respeto y comparto con los autores de la ley la preocupación por la mejora de la educación, pero opino que no son las medidas más adecuadas para responder a los retos que tiene hoy la educación en nuestro país.

En gran parte, las medidas propuestas suponen volver a planteamientos vigentes en leyes anteriores, bien la ley de 1957 (en lo relativo a las reválidas, por ejemplo) o a la ley de 1970 (en lo relativo a la elección temprana de opciones o a la consideración de la FP como una segunda vía inferior a la académica). Concretando más las opiniones, son éstas las cosas que no se acaban de ver en la nueva ley:

  • La falta de discusión previa y de búsqueda de consenso entre toda la comunidad educativa. No ha habido un “Libro Blanco” ni un proceso abierto de discusión previo a la aprobación de la ley.
  • La contradicción entre los principios recogidos en el Preámbulo y el articulado de la ley frente a la gestión actual del sistema educativo: por mucho que se proclame, actualmente el alumnado no es el centro de la educación ni ésta se dirige a formar personas autónomas y con sentido crítico. La desaparición o pérdida de peso de determinadas asignaturas (Educación para la Ciudadanía, Filosofía) lo confirma.
  • Se interpreta el talento del alumnado como diferente cantidad de inteligencia y no como distintos tipos de inteligencia. De ahí que haya que establecer vías diferenciadas, adaptadas a las distintas cantidades de inteligencia.
  • La educación queda sometida a los dictados de la economía y de sus intereses. De ahí que se establezcan cuáles son las asignaturas importantes en función de criterios de mercado y se dejen de lado otras asignaturas, como la Educación Artística o la propia Filosofía.
  • No se analizan las manifestaciones ni las causas del fracaso escolar, por lo que difícilmente se van a tomar medidas adecuadas para ello. Así, no se analiza la distribución desigual del fracaso en la España del norte frente a la España del este y del sur, a pesar de que el sistema educativo y sus leyes siguen siendo los mismos en todas ellas.
  • Se produce una segregación temprana del alumnado, contra los criterios vigentes hoy día en el mundo desarrollado.
  • No se habla para nada del derecho a la educación. Más bien ésta se considera un bien que se ofrece en el mercado educativo a los potenciales clientes o beneficiarios.
  • La participación deja de ser un elemento de calidad, siendo sustituida por otro modelo autoritario y gerencialista.

Y se olvida que cualquier tiempo pasado NUNCA fue mejor.

Podrían aportarse más críticas y sugerencias. Pero quiero insistir en lo ya dicho: es una ley que busca las soluciones y alternativas en el pasado, no en el futuro.

Pedro Uruñuela Nájera, Presidente de la asociación CONVIVES (www.convivenciaenlaescuela.es). Ha sido Subdirector General de la Alta Inspección del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte de España. Imagen portada: Licencia Creative Commons. AlwaysBreaking