7 ideas sobre educación

Necesitamos una buena Educación porque esta propicia los cimientos para construir una sociedad mejor.

Señalaba Antonio Machado que “en cuestiones de cultura y de saber solo se pierde lo que se guarda; solo se gana lo que se da”.

Esto me recuerda a lo que le leí al papa Francisco de que el único tesoro que llevaremos con nosotros tras la muerte es lo que dimos a los demás. Y a lo que os conté sobre las manzanas y las ideas en un anterior post de mi blog: “Bacon y huevos” (haz clic en el enlace).

A lo largo de mi trayectoria en la administración educativa (primero como concejal delegado de dicho ámbito en Pamplona y de 2011 a 2015 como consejero de Educación del Gobierno de Navarra) he trabajado para propiciar una oferta de formación integral para cada persona: con transmisión de conocimientos y educación en competencias -desde luego- pero también en valores, en hábitos positivos.

He hecho todo ello convencido de que pesaba sobre mí parte importante de la responsabilidad de –permíteme la metáfora- ayudar a sacar el mejor David de cada bloque, de mármol o no, del que os hablaba en mi post “6 vías para esculpir tu vida” (aquí va el enlace).

Me ha tocado asumir esa tarea con unos recursos económicos muy mermados. Pero acompañado, eso sí, de un gran equipo de colaboradores y del buen hacer y profesionalidad de los agentes de la comunidad educativa. Estoy convencido de que hemos consolidado a la Educación navarra (ahí están los indicadores) a la cabeza de España y por encima de la media de los países de la OCDE.

He trabajado por una educación en libertad y de calidad, buscando siempre potenciar las dos caras de una misma moneda: la equidad y la excelencia.

La educación pasa en la escuela, se suele decir. Lo afirman muchos convencidos de que, con una u otra ley o a pesar incluso de ellas, la última palabra es la que se dice en el aula. Eso –y muchas otras circunstancias- hacen que aun aplicando la misma ley tengamos resultados tan distintos entre unas y otras CCAA.

Es cierto que la educación pasa en la escuela. Pero no lo es menos que para educar a un niño a lo largo de su vida necesitamos “la tribu” entera (en la que incluyo a la Administración).

Necesitamos una buena Educación porque esta propicia los cimientos para construir una sociedad mejor.

Necesitamos, sí, hacer de los alumnos buenos profesionales y, más si cabe, buenas personas: íntegras, de una pieza. Hombres y mujeres educados en su intelecto… y en su corazón.

Lo que sembremos, cosecharemos. Y queremos recoger esperanza. Para ello necesitamos sacar lo mejor de cada persona, que cada uno dé su mejor versión.

Podría compartir contigo muchas reflexiones en relación con la educación. Permíteme que apunte algunas:

  1. Educa la familia y educa la escuela. Es imprescindible la comunicación, la complicidad, entre una y otra, la existencia de un proyecto coherente: que padre y madre se involucren, participen, como parte importante de la comunidad educativa.
  2. También educa el resto de la tribu. Nos educamos unos a otros. Toda persona nos enseña algo. A veces con sus palabras. Muchas más con su ejemplo. Y no debemos olvidar que como señalaba Voltaire “hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás”
  3. Una buena educación es un patrimonio muy valioso, como luego subrayo. Lo sabes bien. Algo que siempre lleva uno consigo y que nadie te puede “robar”.
  4. La educación mejora tus aptitudes y actitudes, despierta tu interés y tu curiosidad. Enciende el deseo de acercarse a la verdad, de pensar por uno mismo, de contar con capacidad de análisis propio… y nos amplía las ventanas por las cuales vemos el mundo, en palabras de Arnold H. Glasow.
  5. Con la educación, como ves, no solo aprendemos a ganarnos la vida sino lo que es más importante: aprendemos a vivir. Y el valioso bagaje que se nos transmite fluye a lo largo de toda nuestra existencia.
  6. Si queremos educar bien debemos hacerlo desde la empatía y el afecto. Me gusta recordar la cita de Oscar Wilde cuando afirmaba: “El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”. Enseña tanto, ayuda tanto a crecer a cada persona que esta se sienta querida y valorada…
  7. Debemos ser muy conscientes de la suerte que tenemos por la educación que recibimos. Y, por ello, es importante que sepamos demostrar agradecimiento hacia quien nos forma. En concreto hacia la labor de los profesionales de nuestros centros, tan valiosa como compleja. Es obligado el reconocimiento personal y social hacia su tarea.

A todos los hombres y mujeres que formáis nuestra comunidad educativa y, específicamente a nuestros profesionales, vaya mi mayor reconocimiento personal e institucional.

Publicado por José Iribas, ex consejero de Educación del Gobierno de Navarra.

En la actualidad  Director de Expansión Académica de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y Secretario de la Fundación Ciudadanía y Valores (FUNCIVA)

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