Ser promotor de lectura en tiempos convulsos

Con esta colaboración queremos reconocer su labor y, también, el espíritu global de la Universidad de Padres on line que lidera José Antonio Marina. Nuestro agradecimiento a ellos y a los padres o madres, hispanohablantes, nativos o residentes, distribuidos por los cinco continentes del planeta. Desde España a Cartagena de Indias o desde México D.F a New York en América; desde Madagascar (África) a Nueva Zelanda o Australia en Oceanía; desde Alemania o Irlanda en Europa a Tailandia en Asia.

Ser promotor de lectura es una suerte de prodigio que no se sabe por qué mandato del destino nos tocó. Es para afortunados, para quienes encontramos una razón a nuestras vidas porque vimos su utilidad social al descubrir que con este oficio, hacemos añicos a la ignorancia y sacamos de un letargo tirano y pernicioso a nuestros conciudadanos.

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Pendulamos en un constante dar y recibir. Es un noble oficio basado en la generosidad, en la entrega de sentidos para que otros encuentren la razón y la comprensión en sus actuaciones, para que quienes se sirven de nosotros se hagan libres, menos esclavos de dogmas y fanatismos, para que se hagan a criterios propios. Por eso alguna vez escribí que somos, entre otras cosas, promotores de sentidos. Y promover el sentido en las personas, es casi tanto como promover su libertad.

Ser promotor de lectura es una suerte de prodigio que no se sabe por qué mandato del destino nos tocó.

Pero lo más hermoso es lo que recibimos. Recibimos literatura, recibimos conocimiento. Me detengo en la literatura. La literatura es arte, es decir que tenemos un puerto de llegada en el arte. El arte es la expresión de lo sublime, de lo bello. Lo bello logra el milagro de hacernos detener, nos invita a la contemplación y de esta manera conseguimos el sosiego: disposición clave para llegar a la creación, a la solución de problemas, más ahora, en los apresurados y convulsos tiempos de esta incansable y afanada sociedad, que no para un instante y que Byung-Chul Han llama la del cansancio, aquella sociedad que ya no requiere ni de amos, porque nosotros nos hemos convertido en nuestros propios y despiadados amos, y las herramientas en unos grilletes que van siempre con nosotros como maldición divina.

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En medio de esta locura de humanidad, somos sin duda unos hijos afortunados de la creación, pues tenemos la dicha de contar con una herramienta de trabajo llamada lectura. Es más, en algunos casos también empleamos la escritura, ese fascinante instrumento que erige inventos que van modelando el mundo, pero que también lo van destruyendo…, en fin. Para pensar en todas estas cosas, para encontrarnos alrededor de estas reflexiones, es que llevamos diez años convocándolos la Alcaldía de Medellín y Comfenalco Antioquia, queridos promotores de lectura pura sangre. Y lo hemos hecho en esta ciudad, cuna de la bibliotecología y apasionada por las bibliotecas públicas, laboratorios democráticos para poner a prueba, en tono incluyente, la fuerza de la lectura. Están pues invitados a encontrarse una vez más, justamente el año en el que más cerca estamos de fundir fusiles y sembrar los campos de tomates y astromelias. Es cuestión de no desfallecer, es cuestión de entregar lectura y no entregar el pundonor. En resumidas cuentas, es cuestión de no entregarnos como putas en celo a los endiosados amos de la guerra.

Luis Bernardo Yepes Osorio, Jefe del Departamento de Bibliotecas de Comfenalco Antioquia

Finalista en el Concurso Nacional de Cuento Infantil Comfamiliar del Atlántico con el relato “Bolas en el cielo”, y en el concurso internacional de cuento corto Álvaro Cepeda Samudio 2006 con el cuento “Plagio”. En el 2003 obtuvo el primer puesto en el concurso Nacional de Comfamiliar con el relato “El señor del paraguas”. Es el investigador de la exposición: “Caperucita Roja: ¡Te amo!”

Es autor, entre otros, de los libros: “No soy un gángster soy un promotor de lectura y otros textos”. “La promoción de la lectura en tiempos aciagos”, “Caperucita Roja y el Profesor Lobo” y “La señora Estrella y letras”.