Saber amar, saber educar. Razones, sentido y vida de la Universidad de Padres on line

Pedro Molino, tutor veterano de la UP, nos cuenta en este artículo las razones que justifican la necesaria labor formativa parental de nuestra Universidad de Padres. Todas ellas, por sí solas, dan sentido a su misión en confluencia con la renovación profunda y urgente del Sistema Educativo actual. Pero, además, lo completa –a modo de reportaje– con testimonios reales aportados por los propios padres: una mínima muestra de la calidez y la calidad humana de sus alumnos, y un reflejo de la vida educativa que traspasa la frialdad de las pantallas digitales de un medio esencialmente on-line.

 

—“Hoy mi hijo adolescente me ha dicho: ¡mamá, te quiero! Me ha dado un abrazo tan emotivo, que yo no cabía en mi de felicidad. Él estaba muy contento, acababa de escribir la letra y componer la melodía de una canción para una obra de teatro musical que están montando en su instituto para el día de la paz. Cada vez más, él nos da nuevas muestras de su valía, de que mereció la pena apuntarnos a la Universidad de Padres, hace ya casi ocho años, de que teníais razón, había que creer en él, aprender juntos a superar problemas, dificultades y tener paciencia…, saber aplicar vuestros recursos, educar su talento” (Eloísa, madre y alumna veterana de la UP).

EL AMOR EDUCA

Hay pocas cosas que nos den tanta satisfacción en la vida como comprobar los progresos de nuestros hijos, sentirnos orgullosos de sus éxitos merecidos. Ser agentes activos, testigos y jueces privilegiados de su crecimiento personal cuando sobrepasan etapas, y caminan hacia una juventud dinámica y madura. Porque el amor responsable da sus frutos en nuestros hijos cuando se cuida con la paciencia del jardinero o del hortelano que cultiva con cariño, cuidado, exigencia y abono sus plantas para la cosecha. ¡Qué mejor horizonte de una vida propia que ver cómo nos superan nuestros hijos como personas!

— “Es increíble lo que es capaz de hacer el amor por un hijo”, como nos dice Adoración, alumna que comenzó la UP desde que su bebé tenía meses.

El amor es, sin duda, la energía más poderosa que mueve a quienes somos padres. Queremos la felicidad presente y futura de nuestros hijos, pero no siempre sabemos amarlos bien, como merecen y necesitan, sin sobreprotegerlos ni desatenderlos en su desarrollo, estimulándolos con ternura, exigencia y comunicación, con límites pero con horizontes, motivados, creativos y con valores. “Quien ama, educa”, dice el neurólogo Içami Tiba, pero –como se suele repetir por inercia– “los hijos vienen sin manual de instrucciones”, y de poco nos sirven ya las bienintencionadas lecciones que nos dejaron con su ejemplo nuestros padres, porque cada hijo es diferente, porque los entornos contagian y porque el mundo globalizado está cambiando a una velocidad extrema hacia la complejidad y la incertidumbre, y debemos preparar y fortalecer a nuestros hijos para ello. Educar hoy no es sólo una ciencia por desarrollar aún (neuroeducación), sino un arte que requiere voluntad, sabiduría, humanismo y técnica.

Hoy, más que nunca, la mejor herencia que podemos darle a nuestros hijos es una buena educación desde que nacen, poniendo los cimientos más sólidos de esa Educación obligatoria y social en el hogar, y –en paralelo– colaborando para reconstruir una nueva Escuela para todos: desde la equidad y la excelencia. Pero, para poder dar, hay que tener o recibir; para educar, saber o educarse.

UNA UNIVERSIDAD PARENTAL ABIERTA, SEGURA, SIN EXÁMENES NI FRONTERAS

Estas son algunas razones y el verdadero sentido de nuestra Universidad UP creada por José Antonio Marina. Su influencia previa como docente, escritor y comunicador ha sido determinante para conectar con nuestros alumnos e implantar con éxito esta iniciativa  pionera en los sistemas de e-learning en campus seguros de aprendizaje:

—“Hace años que sigo al profesor Marina. Eso me animó a apuntarme a la Universidad de Padres. Ha sido un gran acierto. A lo largo de estos seis meses hemos progresado mucho como padres y nos ha servido para ayudar a nuestro hijo”. (Gema)

 El haberla llamado “universidad” y no “escuela de padres” podría parecer algo elitista o poco accesible, pero la  búsqueda de la excelencia que nos mueve no debe estar reñida con la equidad y la igualdad de oportunidades, si se superan, con voluntad de aprender: la brecha digital, los prejuicios limitantes y los miedos a participar. Cualquier padre o madre que tenga un ordenador, conexión a Internet y deseo de educar mejor a sus hijos puede inscribirse en la UP, como demuestran los cerca de 20.000 alumnos que ya han pasado por nuestro campus desde su creación en 2008.

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La UP es una institución educativa segura, sin exámenes ni fronteras. Desde todas las provincias de España, a cualquier ciudad de Europa o punto del mundo (Londres, Stuttgart, Wackernheim, Mainz, Dublín, Jerusalén, México DF, Lima, Nueva York, Madagascar, o –incluso– desde la selva brasileña…) hemos tenido alumnas y alumnos que participaban venciendo distancias, formando comunidades de aprendizaje en cada aula, formadas en relación a la edad de sus hijos.

—“Al inicio del curso pensé que se trataba de algo más teórico, más de charla y reflexión entre padres/tutor. Desde luego no ha sido así, y ha tocado hacer muchas actividades con los peques. La UP es una buenísima manera de aprender, comparar y relativizar los comportamientos de tu propio hijo. Y esto es lo más positivo que he sacado: que estamos todos en fases parecidas, que nuestros hijos atraviesan estados similares antes o después, y que con las herramientas que aquí se han propuesto y utilizado, es más fácil enfrentarte a ellos” —añade Paulo, oportunamente, para dejar testimonio del sentido práctico que deseamos darle a nuestro modelo integral de Educación para el Talento. Y, recordándonos con su buen hacer, que cada curso son más los hombres, padres responsables, que se forman activamente. A pesar de que, ciertamente, son mayoría las madres inscritas. Si bien, como deseamos se haga, hay una buena representación de parejas que desarrollan el curso al alimón, independientemente de cual de ellos dé su nombre al registrarse cuando se formaliza la matrícula.

UN PROCESO DE MEJORA PERSONAL Y FAMILIAR PROGRESIVO

Siempre hemos dicho que nuestra misión educativa pasaba por ofrecer recursos para ayudar a nuestros alumnos a ser mejores personas, mejores parejas y mejores padres. A dar lo mejor de sí. Lo dice con sus propias palabras, Encarna:

— “Los hijos nos ayudan a ser mejores personas y, por tanto, a cambiar. Y lo más importante es que seamos felices para que ellos también lo sean”.

Como tutor desde la creación de la UP puedo dar fe, a través de los testimonios recibidos de los alumnos más veteranos, que el simple hecho de formar parte de esta universidad y seguir con cierta regularidad los cursos y sus consejos, da seguridad emocional a las familias y produce cambios positivos en los padres y en los hijos:

—  “Ya lo dice el nombre: Universidad de Padres. Un lugar para educarse y aprender a educar, que es la carrera más difícil. Todos lo sabemos: la educación lo es todo. Nos cambia a mejor, para siempre. Yo empecé mi cambio personal con la inestimable ayuda de la UP y sus ramificaciones… y en ello sigo. Me siento una privilegiada por pertenecer a esta gran tribu UP. Muchas gracias por todo lo recibido durante estos años”. (P. Ángela).

Es evidente que el mérito es suyo, de todos los que se implican, porque nadie está obligado a aprender para aprobar en esta Universidad. Cada cual autoevalúa sus progresos. Nuestro objetivo último son las personas, los padres y los hijos, mejorar y ampliar sus posibilidades.  Por eso, en el campus de la UP, además de los cursos teóricos para cada edad de los niños, distribuidos por etapas desde 0 a 16 años, existen Laboratorios de actividades para reflexionar y practicar con ejercicios voluntarios lo aprendido, además de foros de aula, seminarios temáticos, cafeterías-foro para todos los inscritos, y talleres como el realizado el curso anterior sobre Gestión del Cambio:

— “Este taller de gestión del cambio personal ha sido todo un regalazo y una herramienta más (y buenísima) que nos aporta la UP en aras, también, de la educación de nuestros hijos”. Nos dice Noelia y añade Lola: “Ahora tengo en mis manos una caja de herramientas de la que espero hacer un buen uso. Es un camino largo, pero sin duda merece la pena”.

CAJA DE HERRAMIENTAS EDUCATIVAS

Con esa metáfora tan visual y cotidiana queremos hacer patente que la pedagogía y la psicología, aunque valiosas, son insuficiente sin la didáctica, sin la aplicación sencilla y práctica de los grandes principios educativos, algo que simboliza muy bien la imagen mental de una “caja de herramientas”.

En un momento en el que los profesores y padres están preocupados por la falta de motivación de los alumnos para estudiar, atraídos por el deslumbrante espejismo de las tecnologías, que los padres den ejemplo de voluntad y actitud para aprender es esencial:

— “Considero que la motivación es el combustible principal para conseguir arrancar el motor del cambio” (Rodrigo). “Quisiera dar las gracias al equipo de UP por regalarnos este bonito seminario, así como por las interesantes y valiosas herramientas que nos habéis proporcionado” (Teresa). “Creo que habéis sido capaces de encender la chispa y ahora ya depende de nosotros el conseguir embarcarnos más profundamente en aquello que queramos conseguir” (Lara).

La UP trata de aplicar su modelo de Educación para el Talento de nuestros hijos en base a seis objetivos claves: para conocer y pensar, para sentir y ejercer la voluntad, para comprender y comunicarse, para saber convivir y vivir… desarrollando, finalmente y como meta, la inteligencia ejecutiva. Pero también ha ofrecido seminarios monográficos sobre temas tan de actualidad como las teorías de las Inteligencias Múltiples y el Aprendizaje Basado en Proyectos:

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“¡Qué bonito trabajo! Detenerme en reflexionar las inteligencias múltiples de mi hija. Estudiando cada una de ellas pude ver con más claridad sus habilidades y en lo que tenemos que trabajar más. Ha sido muy enriquecedor y me llevo mucha información para poder poner en práctica. Gracias por compartir estos momentos, es un placer estar en la Tribu de la UP. ¡Gracias de corazón! (Mónica)

También ofrecemos cursos sobre Juegos, Creatividad, Seminarios de desarrollo del Habla y de Fomento de lectura, de tal modo que alumnas veteranas, cuyos hijos han crecido con nuestra tutoría parental, tras varios cursos consecutivos, celebran hoy los logros de sus hijos:

“A mi hijo le encanta hablar, es muy hablador. Siempre lo ha sido, es un buen conversador y no le importa hablar en público. Le encanta escuchar historias y últimamente lee bastantes libros. Entre el colegio, vosotros y nosotros, creo que le hemos inculcado el amor por los libros, que es lo más importante, poder disfrutar de la lectura y aprovechar los maravillosos recursos que nos aporta”. Nos dice Rosa María, y completa Dolores: “Leer bien es básico para poder estudiar y aprender, si no hay comprensión no se puede avanzar. Espero que a mis hijos les atrape la lectura como me atrapa a mí, porque una de mis fuentes de aprendizaje favorita es la lectura…”

UN GRAN PUZZLE EDUCATIVO A COMPLETAR POR PADRES E HIJOS

Volviendo a usar una nueva metáfora, en la UP, no sólo proponemos cursos temáticos, sino que tratamos de construir un gran puzzle que dé sentido a todos los fundamentos y valores que conforman el mosaico de la educación en cada niño, desde la realización de la personalidad propia a la inteligencia social, desde el pensamiento crítico a una visión sistémica y optimista del mundo por transformar:

“En este año mi hijo ha dado un salto notable en madurez, autoconfianza, autoestima, identificación de emociones, aprendizaje de la lecto-escritura, mayor razonamiento, asertividad, superación de los celos, sinceridad, obediencia, empatía, colaboración en casa, saber perder y aceptarlo sin perder las ganas de ganar. ( …)  soy una madre feliz y me siento realizada… es una experiencia tan enriquecedora y –en gran parte– gracias a este curso que me ha proporcionado conocimientos muy útiles, reflexiones muy acertadas, compañeros con grandes aportaciones, con miedos igual que los míos, pero no miedos que paralizan sino miedos que nos hacen crecer y crecer cada día como padres, para poder ofrecer lo mejor de nosotros mismos”, añade Dolores.

— La empatía, la gestión de las emociones y de la frustración, el autocontrol o la asertividad son claves de la Inteligencia Emocional que tratamos de fomentar también en los niños, porque sin fuerza de voluntad y sin sentido de la responsabilidad naufragan todas las demás inteligencias.

—“Mi hijo mayor ha ido desarrollando una gran capacidad de autocontrol. Si la voluntad se manifiesta poco a poco en el grado de responsabilidad ante sus obligaciones, puedo afirmar y afirmo que la voluntad de M. se está construyendo día a día. Más y mejor. Y la responsabilidad no solo se manifiesta en la ayuda o colaboración, también en su compromiso para mejorar, en su cuidado de las cosas, en su sentido del deber” (María).

Somos muchas las personas que en equipo, con la presidencia de José Antonio Marina y la dirección de Eva Marina, desarrollamos este proyecto: gestores, comunicación, documentalistas, investigadores, informáticos y, en primera línea, tutores que tienen la responsabilidad de coordinar los foros de aula, los seminarios y responder a las consultas o Notas al Tutor que cada padre o madre puede hacernos, en relación a sus hijos, en cualquier momento del curso:

—“El acompañamiento de los tutores es muy valioso y se agradece de corazón”, nos dice Verónica desde Irlanda.

Nuestra visión educativa conjuga la capacidad de esfuerzo y la creatividad, la filosofía para niños y el buen uso de las tecnologías. Nuestra labor es previa y paralela a la hermosa, difícil y noble misión de todos los profesores (Enseñanza Infantil, Primaria y Secundaria), y la hacemos extensiva al sentido de la responsabilidad de toda la sociedad desde nuestras iniciativas de Movilización Educativa, porque –como dice José Antonio Marina y recordamos siempre– “para educar a un niño hace falta toda la tribu, y para educarlo bien, una buena tribu”. Por eso consideramos imprescindible un Pacto Social por la Educación, un gran acuerdo que debe demandarse más desde la propia sociedad e implicar, al máximo, a las Administraciones Públicas, a los partidos, a los agentes económico-sociales y a las asociaciones de profesores y asociaciones culturales.Un pacto que, como en cualquier edificación sólida, debe cimentarse sobre dos grandes pilares: un rearme moral con una formación muy práctica de todos los docentes, y una formación parental para educar mejor a los hijos en el seno de las diferentes familias. Un esfuerzo que, en nuestro caso, ya da sus frutos:

— “Considero que la motivación para aprender y resolver los problemas sin ayuda que tiene mi hijo son cualidades que le ayudan a que sea muy resistente al esfuerzo… le gusta dar lo máximo y se siente muy satisfecho por ello. La verdad es que utilizamos bastantes de los recursos que proponéis. Las rutinas funcionan muy bien, valoramos más el esfuerzo que el resultado, se ve capaz de lograr lo que se propone porque tiene autoestima y le hemos inculcado la importancia del esfuerzo para conseguir objetivos. Pienso que en los estudios es así porque nos ve estudiar y esforzarnos, para él es algo normal.” (Rosa) .

Creemos en una escuela activa y dinámica, en la escuela pública y en colegios que asuman su autonomía para responsabilizarse de los resultados del proceso de enseñanza-aprendizaje ante su comunidad escolar, una escuela del siglo XXI que despierte el interés natural de los alumnos por saber:

—  “Mis chicos están encantados de ser los protagonistas de sus propio aprendizaje, que por supuesto no se basa en la memoria y en meter contenidos a destajo sin sentido, si no en el día a día, en sus ganas de hacer y aprender que, de verdad, son muchas. El principal motor de sus ganas de ir al colegio, no son sus amigos, que también, si no la cantidad de cosas bonitas que aprenden y cómo lo hacen” (Laura)

UN TIEMPO SEMANAL RESERVADO PARA APRENDER

La principal dificultad de muchos padres que han sido alumnos y que no han proseguido en cursos sucesivos es la falta de tiempo de las parejas actuales, porque –generalmente– ambos miembros trabajan fuera de casa, en largas jornadas sin conciliación familiar. Aún así, hay muchos padres que nos siguen a su ritmo y se sienten vinculados eficazmente a la UP todo el curso porque, con solo un par de horas a la semana, se puede mantener un proceso regular de aprendizaje, seleccionando las entradas o las actividades que prefieran:

— “Me hubiera gustado dedicarle más horas pero si “conciliar” ya se hace complicado con los trabajos, imaginaros al añadir en el día a día una actividad como la UP! ¡Ha sido todo un reto! No obstante, los objetivos y los ejercicios me han resultado muy útiles y enriquecedores, ya que me han obligado a detenerme y mirar a mi hijo con otros ojos, con una mirada más profunda y menos superficial. Creo que me han ayudado a entenderle mejor y a saber escucharle” (Bea).

Un gran esfuerzo que reconocemos y que dice mucho de la calidad humana de nuestros alumnos y alumnas:

—  “Tengo 55 años y dos hijos adoptados, una niña de 10 y un niño de 11 años. Llevo años en la Universidad de Padres pero no siempre me es posible cumplir los plazos pues mis días son de 27 horas. Soy familia monoparental y además de mis dos hijos y un trabajo de responsabilidad, cuido de una madre maravillosa que esta enferma de Alzheimer y vive conmigo. (…) La UP es un gran apoyo ya que la educación me parece un reto muy difícil, que se agrava cuando no puedes compartir con nadie problemas y toma de decisiones..” (Blanca).

Humanidad trascendida que nos emociona cuando nos cuentan los progresos y los valores de sus hijos:

“Mi hija tiene un alto nivel de autoconfianza. Es resuelta, líder, protectora y tiene amigas en muchos cursos. En su caso tiene mérito porque es una niña etíope, adoptada, y sin un padre. También es muy protectora y protege mucho al débil, al tímido, o al pequeño. Tiene mucha sensibilidad por la felicidad de los demás y por su autoestima” (Susana).

— “Creo que sin hacerlo conscientemente ya hemos ido trabajando el pensamiento crítico desde hace años. Muchas veces me comenta sus puntos de vista sobre cosas que le ocurren, por ejemplo, en clase con la profesora o los compañeros. Y me sorprendo de su capacidad de análisis de la situación, que muchas veces parece de un adulto (…). Desde pequeño, cuando le hemos puesto una norma o un simple comentario, siempre le hemos explicado los porqués a un nivel que pudiera comprender y esto, supongo, que ha influido” (Rosa).

Está claro que los hijos necesitan padres esencialmente humanos, con sus virtudes y con sus errores, pero capaces de aprender, corregirse y superarse para educar desde un amor responsable con su ejemplo. Es esa energía ética y silenciosa la que hace tan grande a nuestra Universidad de Padres. Una iniciativa ilustrada capaz de generar una “modesta galaxia” en la que todos pueden ser astros de su propio sistema familiar en expansión.

— “Los niños copian lo que ven y lo que oyen, lo bueno y lo malo. Por eso necesito recursos para mejorar y procurar la coherencia en la enseñanza-aprendizaje en la familia (la UP = recursos). Empecé con este proceso de aprendizaje pensando en hacerles mejor como personitas, y el resultado es que mi vida, y yo también, están mejorando. Los padres somos  el primer filtro por el que van a ver el mundo los niños” (Gema).

Gracias a las opiniones de alumnos vertidas en este reportaje, libres, veraces y muy anteriores al encargo y a la redacción del mismo; a los lectores de Universo UP; a quienes nos ayudan a que se conozca mejor este proyecto colectivo; y a quienes deseen informarse más, y sumarse a este espacio sin fronteras y en construcción que es la UP, porque ahora tienen la oportunidad de hacerlo. Hay plazas, sin número limitado, para quienes quieran matricularse hasta el 15 de octubre.. Como padre, como maestro que fui, y como tutor veterano puedo afirmar que merece la pena…

–  … “será porque todos tenemos un gran proyecto en común”. Añade, para concluir, Esperanza.

Pedro Molino. Tutor de la Universidad de Padres

NOTA: Los nombres de los alumnos han sido cambiados para preservar su derecho a la  intimidad.