Escola Nova 21: Una alianza para actualizar la escuela

Este debate sobre la actualización de la escuela no es exclusivo de nuestro país: se está dando en muchas sociedades avanzadas. Y se resume en la frase del informe de la UNESCO Replantear la educación (2015): “Nunca ha sido más urgente replantear la finalidad de la educación y la organización del aprendizaje”. Un debate que se centra en dos elementos distintos: qué hay que aprender (el propósito), y cómo debe ser el aprendizaje (la práctica).

Hace aproximadamente tres décadas que nuestro marco legal dice que la educación debe desarrollar competencias para la vida adquiriendo a través de ellas los conocimientos que las hacen posibles y poderlos aplicar así a situaciones relevantes. Esto quiere decir que, hoy, los contenidos de aprendizaje son las competencias, no las antiguas materias. Y desde 1996, el Informe Délors de la UNESCO indica que el propósito debe articular cuatro pilares: aprender a conocer, a hacer, a ser y a convivir, cada uno de ellos con el mismo peso. En cuanto a la práctica, las evidencias aportadas por la investigación en neurociencia, psicología, sociología o economía están generando conocimiento sobre cómo los humanos aprendemos, resumidos en informes que sintetizan la investigación existente, como How People Learn (National Research Council, 2000) o The Nature of Learning (OCDE, 2010).

Qué conocimiento se adquiere y por qué, dónde, cuándo y cómo se utiliza constituyen preguntas esenciales tanto para el desarrollo de los individuos como de las sociedades.

Actualizar la escuela quiere decir, por tanto, actualizar tanto el propósito (qué objetivo debe tener la escuela) como las prácticas (de qué manera se aprende). Y en particular, reclama cubrir el punto que los enlaza: los indicadores evaluativos. James Heckman, premio Nobel de Economía que ha demostrado cómo el desarrollo de las competencias transversales durante los primeros cinco años de vida de los niños es fundamental para todo el aprendizaje posterior, también ha estudiado (The Myth of Achievement Tests, 2014) la enorme limitación de los instrumentos evaluativos del sistema educativo. En resumen, explica que, dado que solo sabemos analizar datos que se pueden memorizar a corto plazo, hemos puesto en esta memorización la mayor parte del esfuerzo en el aprendizaje. Pero así, mucho de lo que memorizamos a corto plazo lo olvidamos, y mientras tanto en cambio no desarrollamos las competencias necesarias ni adquirimos los conocimientos que verdaderamente se necesitan.

Y es que muchas veces olvidamos que el conocimiento, como explica el citado informe de la UNESCO Replantear la Educación,  va más allá de la memoria. El conocimiento consiste en la información (hechos), comprensión (conceptos), habilidades, actitudes y valores adquiridos a través del aprendizaje. Y solo los hechos y los enunciados de los conceptos se aprenden memorizando (y se pueden demostrar con exámenes memorísticos). Todo lo demás necesita procesos diferentes: los conceptos requieren ir inductivamente de la observación y comprensión de los fenómenos al enunciado; las habilidades necesitan de prácticas; y para adquirir actitudes y valores se necesitan vivencias. Esto explica porqué la práctica transmisora (un maestro que explica, unos niños que apuntan) no permite desarrollar competencias ni tampoco adquirir la gran mayoría de conocimientos.

Nunca ha sido tan importante como hoy aprender a aprender.

Porque, de hecho, a los conocimientos y a las competencias no se llega por separado. No se trata de adquirir (y menos de memorizar) conocimientos para luego desarrollar competencias. Se trata de que el desarrollo de competencias es, a la vez, el objetivo de la educación y el medio para la adquisición de los conocimientos: porque es a través de las estrategias de aprendizaje competencial que los diferentes tipos de conocimientos se articulan de forma significativa y relevante, y se adquieren de manera robusta.

La actualización de la escuela no tiene que ver con la tecnología, aunque si se sabe usar pueda ayudar. El elemento clave de la actualización es la personalización del aprendizaje: entender que las personas que aprenden son diferentes, tienen conocimiento previo diferente y potencialidades distintas y complementarias, y que por tanto las estrategias de aprendizaje se deben articular de forma que todas y cada una de ellas, las más sistemáticas y las más intuitivas, desarrollen las competencias que necesitan para la vida adquiriendo los conocimientos necesarios.

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Por todo ello, en Catalunya distintas entidades y 25 escuelas con prácticas educativas avanzadas hemos impulsado el programa Escola Nova 21, que durante los próximos tres años quiere contribuir a la actualización de nuestro sistema educativo desde un marco común de escuela avanzada (propósito, prácticas, evaluación y organización), retomando nuestra tradición pedagógica y enlazándola con los retos de la sociedad del conocimiento y del cambio tecnológico exponencial en el que vivimos. Hemos hecho una convocatoria abierta a la que se han sumado cerca de medio millar de centros, y queremos contribuir a que todos ellos puedan avanzar desde su proyecto educativo hacia el marco de escuela avanzada, promoviendo el aprendizaje colaborativo y en red, y más específicamente desarrollar un proceso de cambio que llevaremos a la práctica acompañando a 30 de estos centros en lo que será una muestra piloto representativa.

El cambio exponencial que vive nuestra sociedad llega a paralizarnos cuando hablamos de educación: nos da miedo dejar atrás lo que conocemos, pero no sabemos hacernos una idea de qué nos hace falta. Por eso necesitamos poner en práctica el conocimiento ya existente, fundamentar bien las prácticas de aprendizaje y los sistemas de medirlas, incentivar a las escuelas para que se empoderen y a la vez empoderen a los alumnos, y hacerlo junto con aquellos que en todo del mundo se enfrentan a los mismos retos.

Necesitamos ponernos al día, como ha hecho el gobierno de Finlandia con su actualización del currículo: superar el modelo transmisor, evaluar aprendizaje y no personas. Para hacerlo, debemos entender el marco común de escuela avanzada al que aspirar, y articular todos los esfuerzos de maestros, familias, profesionales, académicos, servidores públicos y creadores de opinión para conseguir que, en nuestro sistema educativo, todos y cada uno de los niños disfruten de un aprendizaje relevante y con sentido. Estas son las razones por las que entidades y escuelas hemos impulsado Escola Nova 21, una alianza que contribuya a hacer posible un sistema educativo avanzado.

Eduard Vallory

Presidente del Centre UNESCO de Catalunya

y director del programa Escola Nova 21