El Centro Inglés, tradición, innovación y superación

"Soñé con el amor al aprendizaje de por vida", es uno de sus lemas. En 1969, Linda Randell funda El Centro Inglés como un colegio familiar bilingüe, basando su proyecto en el Amor al aprendizaje de por vida, lema que desde entonces han mantenido como uno de los pilares fundamentales para el aprendizaje de los alumnos, junto con el establecimiento de la lengua y la cultura anglosajona como elemento vehicular en la enseñanza, en los actos, actividades y eventos.

Un centro educativo es un reflejo fiel de una ciudad en pequeño, con sus características, sus personalidades, sus miedos, sus esperanzas, sus sueños; todos reunidos bajo un mismo techo durante años. En el Colegio se viven momentos que no se olvidan, es donde nacen y crecen las raíces que van a marcar una vida y nosotros, los profesores, los co-responsables de la educación de esos ciudadanos de futuro, tenemos una inmensa suerte ya que, al cumplir nuestro objetivo profesional y vocacional, nos realizamos como personas y además somos los encargados de alimentar a la sociedad de las demás profesiones.

Esa responsabilidad no es gratuita. Implica obligaciones, devociones, trabajo duro, planteamiento clarividente de futuro social y personal, pero quien se dedica a la enseñanza ya sabe que esas exigencias son parte del día a día.

Precisamente por esa aceptación se necesita que la organización en donde se desarrolla esa magnífica profesión sea una organización inteligente, una organización que tenga los objetivos claros y ponga los medios, el tiempo y la dedicación necesaria para cumplirlos; se precisa de una organización que ayude a que de un grupo de personas se catalice un equipo, con fines comunes aun respetando las individualidades. Es necesario que la organización aprenda, que sea una organización orientada a resultados, al cliente, a la mejora continua, a la reingeniería para seguir creciendo, que aporte valor al cliente interno y al externo. En definitiva, una organización excelente que, al igual que los negocios, debería basarse en los beneficios que reporta a las personas.

Como complemento necesario para conseguir estas necesidades se precisa de un líderazgo que hace ser mejores a sus trabajadores porque consigue lo mejor de ellos mismos y les hace sentir como suyo el proyecto en el que participan, inspirándoles y transmitiéndoles confianza.

Un líderazgo que apoya a ciegas a quienes conforman la empresa, que pregona con el ejemplo profesional y con su carisma personal, que no lidera por sus cualidades técnicas sino por sus relaciones humanas. Los líderes crean relaciones que funcionan.

Enseñemos a los alumnos a ser curiosos, a indagar, a no aceptar las cosas porque sí, a ser críticos; eso seguro que les ayuda sea cual sea el mundo y los rivales a quiénes deban enfrentarse.

Una vez que todo esto está claro, definido y ejecutado viene la parte más compleja de la vida de un colegio (o de una sociedad), tomar decisiones.

En El Centro Inglés hace un tiempo se adoptó la decisión de apostar por un Currículum Internacional propio, autodefinido, basado en las metodologías de última generación a las que se les va añadiendo anualmente las que, tras el estudio pertinente, más conviene a los alumnos, a las familias y en definitiva al centro. Así se puso en marcha el uso de la tecnología en el aula desde Infantil –nos hemos decidido por el Ipad por su versatilidad y robustez tecnológica-, se aplicó el Aprendizaje basado en Proyectos en todas las etapas; se desarrolló el uso del Critical Thinking; ampliamos el uso de los idiomas a Francés y Alemán desde abajo; desarrollamos transversalmente los valores definidos por el centro y compartidos por la sociedad, de modo que nuestros alumnos vivan la experiencia desde dentro hacia fuera, para que sean capaces de empatizar y ponerse en el papel y momento del otro; empezamos a practicar con los Paisajes de Aprendizaje. Todas esas y muchas más han sido decisiones valientes, arriesgadas, que han implicado mucho trabajo y que empiezan a dar sus frutos con los reconocimientos externos con los que la sociedad nos honra.

centro inglés

Dicho todo esto es importante que también reflexionemos como sociedad acerca del futuro que les espera a nuestros alumnos. Las sociedades occidentales somos la punta de lanza de las investigaciones metodológicas, neurocientíficas, morales aplicadas a la educación de nuestros alumnos, entre otros motivos porque tenemos la capacidad técnica y la necesidad social de seguir mejorando en esta carrera pedagógica y científica. Sin embargo, no debemos olvidar que nuestro sistema de vida – y consecuentemente de educación – está basado en la preminencia de nuestro estilo de vida occidental en el mundo. Hemos sido el espejo en el que el resto de sociedades y países se han mirado durante mucho tiempo para imitar nuestras costumbres, nuestros hábitos, nuestra educación etc.

Tengo la impresión de que estamos ante un cambio de etapa, un cambio de ciclo, una alteración de nuestro status quo más profunda de lo que somos capaces de imaginar. El simple hecho de alterar nuestro modo de enseñar usando la tecnología, modificando la distribución del aula, alterando el centralismo del profesorado por la socialización del aprendizaje en común, hace que parezca que el paradigma que nos ha aguantado 500 años se desmorona. Ese cambio, lejos de lo que pueda parecer mi afirmación previa, no es lo que nos debe preocupar, la sociedad siempre ha sobrevivido y avanzado precisamente debido al cambio continuo que ya barruntaba Heráclito hace muchos siglos. Lo que nos debe preocupar –al menos una de las dudas que hay que poner sobre la mesa– es si la sociedad occidental será quien dictamine el modo de pensar y actuar en todos los ámbitos en los próximos decenios.

¿No estaremos demasiado absortos en nuestro propio ombligo y no estamos viendo para qué debemos preparar a nuestros alumnos de cara al futuro, un futuro que cada vez es más presente?

Para los alumnos que entren este curso en infantil, su futuro profesional empezará a aclararse dentro de veinte años y los conocimientos, habilidades, herramientas que precisen para entonces y los rivales que tengan no podemos ni intuirlos a fecha de hoy. Esa es una de mis preocupaciones, ¿no estaremos demasiado absortos en nuestro propio ombligo y no estamos viendo para qué debemos preparar a nuestros alumnos de cara al futuro, un futuro que cada vez es más presente? ¿Sabemos definir a quién se va a enfrentar nuestro alumno? ¿A un profesional de Murcia, a un ciudadano de Shangai? ¿Qué habilidades les va a exigir la globalización? ¿Les estamos preparando para ello?

Las respuestas a esas preguntas son las que me mantienen inquieto y una de las pocas respuestas a esas cuestiones es que la herramienta más valiosa de cara a futuro es la curiosidad. Enseñemos a los alumnos a ser curiosos, a indagar, a no aceptar las cosas porque sí, a ser críticos; eso seguro que les ayuda sea cual sea el mundo y los rivales a quiénes deban enfrentarse. Eso es lo que hacemos diariamente en El Centro Inglés.

Ramón Casbas Gómez

Director El Centro Inglés