¿Y por qué no lo arreglamos?

¿Quién no ha oído hablar de la escuela como parte de la comunidad? Tantas veces se defiende, tantas veces se proclama y, sin embargo, tantas veces se ignora. ¿Acaso es posible hacer escuela al margen de la sociedad? Desde luego, en el CEIP Atalaya de Atarfe (Granada) y en algunos centros de su entorno esa se nos antoja una opción estéril e impensable.

Teniendo en cuenta que los cinco centros de Educación Infantil y Primaria públicos de la localidad son considerados Centros de Educación Compensatoria, se podría pensar que en Atarfe (Granada) los binomios familia-escuela y escuela-comunidad no van a ir en la línea de favorecer la innovación, el emprendimiento y la excelencia. Sin embargo, esta comunidad ha demostrado que las dificultades se pueden convertir en verdaderas oportunidades. Oportunidades para generar una sinergia local que nos haga avanzar a todos los centros en la misma dirección y compartir un objetivo ambicioso: sacar a la luz el talento de los niños y las niñas para conseguir que sean ellos y ellas los que mejoren su entorno. El alumnado y las familias son las mejores armas con las que contamos para contribuir a que la educación tenga sentido; así que a los docentes nos queda la tarea de agitar la varita con todas nuestras fuerzas, en forma de pasión y compromiso, para que la magia se produzca.

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Esa magia podemos traducirla a números (algo que parece importar mucho cuando hablamos de educación). Números que muestran cómo las estrategias comunitarias han conseguido mejorar los resultados académicos del alumnado y colocar al centro ligeramente por encima de la media andaluza. Números que indican una reducción constante y abrumadora del absentismo (en 2015 no se generó ningún protocolo de absentismo grave); cifras que indican que cada vez son más las familias que se comprometen a diario con el centro; y estadísticas que ponen de manifiesto una creciente capacidad de colaboración entre el profesorado de todos los centros, incluso en diferentes etapas y niveles (más de cien docentes han hecho posible la VII Feria de la Ciencia de la localidad). Son todos números que, si bien ayudan a respaldar la estrategia comunitaria que hace años se inició en este centro, resultan insuficientes para describir el entusiasmo que se vive en los pasillos y en las aulas del CEIP Atalaya (donde conviven familias y expertos). Para nosotros es vital ofrecer los mejores referentes para que inspirar a nuestro alumnado, así que no hemos dudado en segundo en salir a buscarlos. Un ejemplo de esta búsqueda ha sido, `Un espejo en que mirarte´ un proyecto en el que científicas de todo el mundo han escrito cartas de motivación e inspiración para nuestros chicos y chicas.

En los últimos tres años este centro ha emprendido varios proyectos basados en el Aprendizaje-Servicio que han involucrado a un número creciente de agentes sociales. En Atarfe no se educa para el futuro, “¿futuro? ¿qué futuro?”. La realidad diaria de la mayor parte de nuestro alumnado ya representa un reto ambicioso y una oportunidad poderosa de aprovecharla para aprender. Los docentes debemos favorecer el encuentro entre el talento de nuestros niños y niñas, lo que aprenden en la escuela y lo que tienen que aportar a la sociedad aquí y ahora. Ese es el sentido del trabajo en el CEIP Atalaya.

El alumnado y las familias son las mejores armas con las que contamos para contribuir a que la educación tenga sentido.

Si echamos un vistazo a los proyectos comunitarios en los que se ha embarcado este equipo de valientes (que incluye alumnado, docentes, familias, instituciones e incluso empresas), se puede comprobar que esos binomios de los que hablábamos al principio son un cúmulo de ilusión, motivación y pasión por aprender juntos.

Hace dos años, más de 800 alumnos y alumnas de seis centros educativos de educación infantil y primaria, secundaria y educación de adultos, coordinados por el CEIP Atalaya y en colaboración con la Fundación Descubre, el Ayuntamiento de Atarfe, la Asociación Cultural ‘Ciudad de Atarfe’, el AMPA, la Universidad de Granada y el Centro de Profesorado de Granada, pusieron en marcha el Proyecto CREECE (Comunidad para la Restauración Ecológica del Estanque del Corredor Verde . Este proyecto consiguió el Primer Premio Nacional de Aprendizaje-Servicio en 2015 y fue el pistoletazo de salida para una nueva forma de colaboración comunitaria en la localidad: Esa frase que a menudo pronunciamos los docentes, “es que no me entiendo con mi compañero de nivel”, ha empezado a pasar a la historia porque ahora debemos y QUEREMOS entendernos con nuestros compañeros de centro, de otros centros y de diferentes etapas educativas. Debemos y QUEREMOS trabajar con las familias dentro de nuestras aulas y fuera de ellas en cada rincón que salimos a explorar. Debemos y QUEREMOS colaborar con las instituciones y con todo aquel agente social que tenga algo que aportar a nuestro objetivo común. Esta forma de trabajar ha cargado de sentido y fuerza el lema por el que se conoce a los centros de Atarfe: Juntos no sólo somos más, somos mejores”. Nuestros proyectos comunitarios abordan retos imposibles de afrontar por separado, de forma que cada uno de los agentes sociales implicados aporta un granito que es insustituible.

Una vez restaurado el estanque, esta comunidad ha seguido trabajando en proyectos como ‘Somos Biodiversidad Atarfe’ en el que se han revegetado los parques para aumentar sus poblaciones de mariposas y ayudar a su conservación. Es fundamental que el alumnado conozca, valore, ame y, por tanto, conserve su entorno.

1º diseño silla de ruedas

Además, recorriendo nuestras calles, descubrimos que no eran precisamente accesibles así que, como siempre dicen nuestros peques, ¿y por qué no lo arreglamos? Así surge el proyecto ‘CapaCITados: Tecnología para la inclusión y la ilusión’ que está ayudando a mejorar la accesibilidad de la ciudad, a diseñar otros escenarios más inclusivos y a incorporar las ideas de los niños y las niñas al diseño de las ciudades y de los productos que hacen más fácil la vida de las personas con diversidad funcional (sillas de ruedas, corsés, plantillas, etc.) Nuestros pequeños y pequeñas han podido compartir sus ideas porque participan en la comisión de accesibilidad del Ayuntamiento y porque, además, ejercen de expertos para el diseño de productos ortopédicos pediátricos. Si estos productos son para niños y niñas, su visión debería ser oída, ¿no?. CapaCITados ha diseñado sillas de ruedas cargadas de superhéroes y dibujos de carnaval; columpios adaptados en la localidad e incluso nuevos accesorios ideados e impresos a partir de escáneres corporales e impresoras 3D.

Somos una comunidad inquieta que no duda en hacer de altavoz para que esta visión de la educación se contagie y se extienda. En este sentido, iniciativas como el programa de la Fundación Descubre ‘[Andalucía], mejor con Ciencia’ (cofinanciado por la FECYT), que surgió a raíz del proyecto CREECE, están ayudando a que la ciencia se aprenda en y para la sociedad.  ¿Podría ser de otra manera? En Atarfe, no.

Las comunidades activas que trabajan juntas…¡¡¡son imparables!!!

Esther Diánez Muñoz & José Alberto Martín Sánchez