Explorando el horizonte

Para no ser desbordada o sorprendida por las fuerzas sociales, culturales o tecnológicas, la educación necesita estar alerta, descifrar bien los signos y detectar los cambios.

¿Tanto cuesta echar una bronca como Dios manda?

¿Y las famosas broncas, echar la charla? La bronca puntual, un día que se lo merezca, mirándole a los ojos, con seriedad, dándole argumentos y siendo coherente puede modificar una conducta. Los chavales escuchan más de lo que pensamos. Por mucho que estén en una edad difícil, quieren estar a gusto en casa y quieren querer a sus padres.

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