Filosofía infantil: el poder de las preguntas

Wonder Ponder es una colección de Filosofía visual para niños ideada por Ellen Duthie, junto con la ilustradora Daniela Martagón y Raquel Martínez, la editora. Hablamos con su creadora sobre el poder de la filosofía y la importancia de las preguntas para estimular el pensamiento infantil.

Pregunta. ¿Cómo surge esta aventura de Wonder Ponder?

Respuesta. Un día comenté a Daniela una idea que tenía para mi proyecto de filosofía con niños de preescolar, Filosofía a la de tres, que desarrollaba en ese momento en un aula de cuatro años de un colegio público de Madrid.

Para hablar de la crueldad, un tema aparentemente escabroso pero muy cercano a los niños en edad de preescolar, tanto como “agresores”, como “víctimas” y como “testigos”, me venían a la mente una serie de escenas que mostraran distintos tipos, distintas perspectivas y distintos matices de la crueldad. A Daniela le entusiasmó la idea de ayudarme y se puso manos a la obra a desarrollar las escenas que le describí. Cuando me mostró las imágenes, y cuando las usé por primera vez en el aula, entendí en qué medida habíamos dado con un enfoque innovador. Nunca antes había experimentado un enganche tan inmediato con un material.

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Cuando Raquel Martínez, la editora, vio las escenas que Daniela había creado quiso sumarse al proyecto. Y así nació la serie de Filosofía visual para niños de Wonder Ponder. A las tres nos interesa mucho la literatura infantil y las exploraciones formales y conceptuales que se han hecho en el pasado. Tomamos la decisión de editarlo y de hacerlo nosotras mismas para poder jugar, investigar y atrevernos a probar.

P. La capacidad de hacerse preguntas es fundamental para desarrollar un pensamiento crítico y creativo. ¿Crees que a los niños se les estimula esta capacidad? ¿Puedes ofrecer algún consejo a padres que quieran estimular la curiosidad en sus hijos?

R. Creo que, en general, las preguntas genuinas escasean tanto en la vida de los niños como en la de los adultos. Vivimos un momento aparentemente ávido de respuestas, pero a menudo estas respuestas corresponden a preguntas prefabricadas o impuestas por los propios “respondedores” (libros de autoayuda y libros de texto).

El caso es que a los niños, no hace falta estimularles para que ellos se hagan preguntas. Lo que hace falta es no coartarles esta tendencia natural de explorar el mundo y preguntarse cómo funciona, dónde se sitúan ellos en el mundo que les rodea y cómo pueden o deben actuar en ese mundo.

Lo que podemos hacer los padres y los profesores es relativamente fácil. No ver como “monerías” las preguntas de los niños. No correr a contestar sus preguntas, sino preguntarles qué piensan ellos que podría ser una respuesta interesante a su propia pregunta. Interactuar desde la curiosidad propia y no “jugar a ser curiosos” con ellos. Los niños detectan la falsa curiosidad o la curiosidad de mentirijillas y aprenden a falsearla también. Pero en cambio si se le pregunta desde el mundo adulto por preguntas para las que el adulto realmente no tiene respuesta, percibe una preocupación genuina, se reconoce como interlocutor igualmente perplejo y es más fácil que se anime a emprender una indagación conjunta.

Wonder Ponder es un innovador proyecto interdisciplinar que, a partir de un material artístico provocador, invita a lectores de ocho años en adelante a desarrollar sus propios mapas filosóficos de algunos de los grandes núcleos temáticos de la filosofía, fomentando un pensamiento crítico e independiente de forma divertida y atractiva.

P. La filosofía siempre ha estado asociada al lenguaje escrito. ¿Por qué has elegido un formato visual para tratar cuestiones filosóficas? ¿Consideras que las imágenes tienen mayor poder evocador y de inspiración a la reflexión en los niños? ¿Cómo podría darse el salto entre esta propuesta tan visual a una más lingüística?

R. La filosofía va asociada necesariamente al lenguaje, en el sentido en que requiere el lenguaje para su propia formulación. Pero este lenguaje puede ser escrito, hablado –en forma de diálogo, por ejemplo-, o incluso visual, ¿por qué no? En este sentido, no separo lo visual de lo lingüístico. En Wonder Ponder usamos narrativas visuales para provocar reacciones en lenguaje hablado –o escrito–. No es incompatible una cosa con otra. En este caso, lo visual da pie a una reacción lingüística inmediata. Lo primero que suelen hacer niños y adultos cuando ven una de nuestras imágenes es empezar a describir lo que ven, a aclarar qué exactamente representa la imagen y qué no representa. Enseguida, suelen surgir preguntas sobre la imagen y a partir de ellas, se construye la reflexión y puede “ocurrir” la filosofía.

Hay varios motivos por los que optamos por un formato visual. Uno de ellos es que permite acercarse a las cuestiones planteadas a niñas y niños prelectores sin interferencia de un mediador –es, literalmente, más inmediato–. Por otra parte, nos gusta la capacidad de la imagen para plantear el presente, pero al mismo tiempo evocar el momento inmediatamente anterior y el posterior, de una forma que añade complejidad sin necesidad de explicitarla.

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P. Resultan chocantes imágenes tan explícitas en el mundo de los productos creados para niños. Actualmente casi todo lo que se orienta a la infancia es “políticamente correcto”. ¿Crees que les estamos haciendo un flaco favor eliminando todo lo feo, complejo, incorrecto de sus vidas? Nosotros pensamos que del conflicto es de donde nace el aprendizaje autónomo y significativo. El que motiva e interesa al niño. ¿No es difícil que el niño encuentre ese conflicto si le mantenemos en un mundo edulcorado?

Es verdad que en general en el mundo de la literatura infantil y de los productos destinados a los niños, suele predominar un enfoque en el que se muestra el camino que se debe seguir (sé tolerante, comparte, sé bueno) en lugar de plantear las distintas complejidades y los posibles conflictos con los que nos podemos topar por ese camino. En cada una de las escenas de Wonder Ponder buscamos provocar la duda, el cuestionamiento de las verdades que pensamos tener claras, para propiciar una reflexión pausada y rica. Eliminando lo feo, complejo o incorrecto, no sólo se les hace un flaco favor, sino que se les enseña, dando “ejemplo”, a ocultárnoslo a su vez a los adultos. Es mentir a los niños, enseñarles a que mientan y no permitirles pensar el mundo.

Las niñas y los niños son perfectamente capaces de contextualizar y de diferenciar las actitudes de otras épocas y si algo les extraña, es una oportunidad perfecta para la reflexión.

P. En los cuentos clásicos, las narraciones e imágenes eran mucho más crueles y reales. Estas historias están ahora muy denostadas y se ha puesto de moda escribir versiones políticamente correctas. ¿Piensas que la mejora en aspectos como la igualdad de género pasa por este tipo de adaptaciones o que los cuentos tradicionales pueden ser buenas fuentes de reflexión y enriquecimiento de las creencias de los niños?

R. Pienso que proteger a los niños de cuentos de otras épocas por no responder a parámetros contemporáneos de corrección política es un enfoque errado por diversas razones. Otorga a la literatura un poder para forjar el carácter y la visión del mundo del que creo que carece. Las niñas y los niños son perfectamente capaces de contextualizar y de diferenciar las actitudes de otras épocas y si algo les extraña, es una oportunidad perfecta para la reflexión. En cuanto a la crueldad de los cuentos clásicos, me parece infinitamente más interesante como motor de reflexión que la cursificación o suavización resultante de las versiones políticamente correctas. La potencia de muchos de estos cuentos se desvanece con la eliminación de estos elementos incómodos. Si no gustan, que no sea lean, pero ¿para qué convertirlos en mala literatura?

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P. ¿Cuál es el futuro de Wonder Ponder? ¿Puedes desvelar algún título o tema que tengas en mente?

Estamos trabajando en nuestro tercer título que saldrá en primavera de 2016, sobre la libertad. Se llamará “Lo que tú quieras”, y será una invitación a explorar el delicado equilibrio entre voluntad y libertad, la seguridad y la libertad, la fuerza de voluntad, la libertad y las normas y el libre albedrío. Para ir abriendo boca, aquí van algunas preguntas para vuestros lectores grandes y pequeños: ¿todas las personas merecen ser libres?, ¿todas las personas están preparadas para ser libres?, ¿es posible ser feliz sin ser libre?, ¿es posible ser infeliz siendo libre?

Coti Coloma y Mariola Lorente

Equipo Universidad de Padres

www.universidaddepadres.es