Conclusiones del Congreso Internacional Familias y Escuelas

El congreso internacional “Familias y escuelas” (1 y 2 de octubre de 2015, Lleida) se pensó como un foro de discusión académica sobre la implicación de las familias en los centros educativos a partir de los resultados obtenidos en el proyecto de investigación Familias y escuelas. Discursos y prácticas cotidianas sobre la participación en la educación obligatoria subvencionado por el Ministerio de Economía y Competitividad (referencia EDU2012-32657) . En el marco de tres conferencias se presentaron las principales conclusiones del citado proyecto en 3 mesas redondas, una de las cuáles también contaba con la presentación de experiencias. Además, el congreso contó con 30 comunicaciones distribuidas en 6 mesas simultáneas entre las que participaron los 170 inscritos

La participación de las familias en la escuela ha sido cada vez más valorada por el impacto que se cree que tiene a nivel de éxito escolar, mejora de las dinámicas en los centros educativos y beneficios para los docentes y para las familias. Una sociedad que se ha ido democratizando y en el que la participación social es percibida como necesaria y positiva se refleja en el mismo sentido en los centros escolares e institutos. Eso sí, también es cierto que aún queda camino por recorrer en este sentido, ya que lo avanzado aún no es suficiente. Sea porque la legislación y las administraciones no lo favorecen o por el hecho de que los ciudadanos también se limitan en su ejercicio, la participación es mejorable. Es evidente que se han dado pasos positivos al percibir la administración educativa (que ha ido “abriendo sus puertas”), los equipos directivos (cada vez más sensibles respecto a esta temática), los profesionales (cada vez más concienciados de que es importante) y, también, las familias de la relevancia de la participación (y del alumnado) y de implicarse cuando se toman decisiones en los centros educativos. Aunque estos pasos no son suficientes.

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Dentro del citado marco de que la democratización de la sociedad ha comportado el incremento del discurso de que es necesaria la participación de las familias en los centros educativos, una de la conclusiones del congreso apunta a la necesidad de mayor reconocimiento por parte de todos los agentes implicados (administraciones, formadores de maestros, profesionales, familias, alumnado) de la importancia de la participación y la necesidad de una acción coordinada para materializar el discurso.

Una segunda conclusión general apunta a la existencia de múltiples factores (extracentro e intracentro) influyentes en la participación. De forma sintética, entre los factores extracentro aparece la democratización de la sociedad y el aumento de la participación social como uno de los factores influyentes en el incremento de la participación de las familias en la escuela, así como en el reconocimiento de su importancia. Por otro lado, en lo que hemos considerado factores intracentro, detectamos el importante papel que tiene la gestión que realiza el equipo directivo favoreciendo más o menos la participación de los diferentes agentes (profesionales, familias y alumnado) en las escuelas/institutos y condicionando la cultura organizativa del centro escolar, otro factor considerado clave. Además de lo citado, hay que tener muy presentes las actitudes de docentes (vinculadas, entre otras cosas, a la formación que han recibido) y de las familias (relacionadas con sus expectativas y posibilidades de gestión del proyecto educativo/escolar de sus hijos). También es destacable el uso de canales y estrategias de comunicación bidireccionales entre familia e institución educativa.

Una tercera conclusión general apunta a la necesidad de crear vínculos socioafectivos entre los profesionales de la escuela (también con los externos) y familias. Ya que cuando estos existen tienen efectos positivos en la relación y favorecen la implicación, e incluso consiguen vencer las resistencias existentes entre una parte de docentes y familias que en otras condiciones se mantendrían al margen de las familias y/o la institución.

Dentro de estas dos conclusiones generales, de forma sintética destacaríamos que para favorecer el reconocimiento del valor de la participación y para mejorar la de las familias siendo conscientes que nunca todas participarán o lo harán de la misma forma ya que sus expectativas, actitudes y estrategias son diversas parece prioritario:

Que la administración educativa:

  •  Potencie realmente (a través de la normativa y, especialmente, de su concreción en los centros) la cultura participativa en los centros educativos.
  • Favorezca una mayor dedicación de los docentes a la relación con las familias, por ejemplo a través de “dar tiempo” para la misma en el horario laboral.
  • Que los centros educativos que tienen un rol decisorio en la construcción de dinámicas de participación positivas para familia, escuela y alumnado :
  • Gestionen (especialmente lo hagan los equipos directivos) con el objetivo de potenciar la cultura participativa en los centros (tomando en cuenta profesionales, familias y, también, alumnado) y abrir las puertas físicas y simbólicas a las familias del “santuario” que ha sido la escuela tradicionalmente.• Mejoren los procesos de acogida de las familias y el alumnado y generen relaciones de confianza y complicidad.
  •  Programen, para no dejarlo a la buena voluntad o al azar, la participación y la colaboración de las familias con los centros educativos.
  •  Mejoren los canales de información y comunicación entre familia-escuela de forma que sean transmisores de información multidireccionales y, al mismo tiempo, constructores de relación y de confianza mutua.
  • Convenzan a las familias, con su discurso y sus actuaciones, que su implicación con y participación en la escuela es clave para el éxito escolar de sus hijos y el funcionamiento del centro.
  •  Potencien o creen la relación con el entorno (entidades, asociaciones, museos…) con el objetivo de crear comunidad educativa.

Que los docentes:

  • Se empoderen profesionalmente dado el rol que realizan en la sociedad y la importancia que tienen en la construcción de la sociedad y de futuros ciudadanos implicados y participativos.
  • Generen y potencien prácticas que incorporen la família en los centros educativos y en las aulas.
  • Venzan, cuando existan, actitudes de resistencia para ir incorporando a las familias y el entorno en el día a día de los centros educativos.

Que las familias:

  • Se empoderen dada la importancia de su rol en la educación y socialización de sus hijos e hijas en la dirección de que estos ciudadanos sean más implicados y participativos.
  •  Se convenzan de la importancia de implicarse en la educación de los hijos a nivel individual y, también, colectivo (Asociacioens de Madres y Padres de Alumnos, Consejo Escolar).
  • Participen en el desarrollo de una comunidad escolar interviniendo en las actividades y en la toma de decisiones de la AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) y de la escuela.

Que las AMPA:

  • Se empoderen en los centros educativos y fuera de los mismos con la coordinación entre asociaciones, dado que representan tanto dentro como fuera de los centros (a nivel federal y confederal) a muchas familias en todo el territorio español.
  • Mejoren los canales de información y de comunicación usados para llegar al mayor número de familias posible y, al mismo tiempo, para que estas se expresen y las acciones realizadas por las asociaciones respondan a los intereses del mayor número de familias.
  • Dinamizen su día a día, especialmente aquellas menos activas, para superar dinámicas de trabajo que no siempre favorecen la implicación de otras familias.
  • Mejoren los mecanismos de renovación de cargos, así como la transmisión de la información entre equipos.

Que los centros de formación de docentes:

  • Mejoren la formación inicial y continua teórica impartida con la incorporación de más contenidos relacionados con el rol de las familias, la relevancia de su implicación y cómo relacionarse con ellas.
  •  Potencien la formación vivencial/experiencial que permita la construcción de actitudes más positivas hacia las familias con las que deberán cooperar.

Que el alumnado:

  •  Interiorice, a través de experiencias de participación en las aulas y en el centro escolar, la importancia de la participación social y de implicarse en la toma de decisiones.

 

Jordi Garreta