La magia de leer en verano

Charlamos con dos jóvenes escritores sobre literatura infantil y su fomento. Ambos son creativos y polifacéticos: humor, blogs, música, poesía, pintura… y acaban de lanzarse a la aventura de escribir para niños. Nos presentan unas obras sumamente cuidadas en forma y contenido. Huyen de tópicos y de infantilizar a sus lectores, apostando por el humor y valores como la valentía, la autoestima, el respeto a la diferencia o la sostenibilidad.

La siesta del Dufresaurio (Descrito Ediciones, 2015) es un álbum ilustrado minimalista y colorido, dibujado por el autor, Alfredo Copeiro. Viene acompañado de un CD con la canción del Dufresaurio, compuesta por él mismo. Narra la aventura de un pequeño dinosaurio, que decide comerse unas horribles fábricas que arrojan humo gris. Después de pasar por su estómago, aparecen unas bolitas que van cayendo al suelo, al paso del Dufresaurio: contienen semillas de pequeñas plantas. Los árboles crecen y proporcionan una sombra fresquita y aire limpio para que el Dufresaurio pueda dormir su siesta.

Las lecturas de verano, como los amores, permanecen en nuestro recuerdo y nos acompañan para siempre. El verano tiene algo especial que tiñe todas sus vivencias de un aura mágica. El placer de leer no puede faltar entre esas vivencias. Durante las vacaciones descansamos, viajamos, nos divertimos… y también soñamos recorriendo las páginas de un buen libro. Es importante que los niños vivan esta experiencia, que nunca puede ser placentera si es obligada.

Por eso resulta fundamental poner a los niños, desde muy pequeños, en contacto con libros y dejarlos que elijan. Empezando por cuentos y álbumes ilustrados, como rememora uno de nuestros invitados:

“Los libros ilustrados siempre han formado parte de mi vida. Desde muy pequeño mi padre me llevaba a la librería de cabecera en aquel momento de Toledo, mi ciudad. Me pasaba horas leyendo cuentos y disfrutando con sus dibujos, ilustraciones e historias. Así que siempre he tenido en mente escribir e ilustrar un libro infantil, porque, además, conquistar al público infantil es un reto muy bonito, que todavía ¡no sé si he conseguido, claro! Eso lo dirá el tiempo. En los libros infantiles no hay prácticamente, en el mejor sentido, límites. Y la libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, dijo Don Quijote”, dice Alfredo Copeiro.

El Hematocrítico es un conocido personaje de internet y las redes sociales, autor de varios blogs (algunos se han acabado convirtiendo en libros). De día, es maestro en A Coruña. Ha escrito Feliz Feroz (Anaya, 2014), la historia de Lobito, el sobrino del Lobo Feroz… que no es muy fiero que digamos. Su tío decide enseñarle todo lo que sabe sobre ferocidad. Pero Lobito tiene otros gustos; prefiere comer ensalada, ser amigo de los conejitos, jugar con Caperucita y su abuela, preparar tartas…

Nuestros dos invitados fueron lectores voraces de niños. Hematocrítico prefería los cómics: “Mortadelo y Filemón. Astérix. Los Pitufos. Pulgarcito. Anacleto. Superlópez”, mientras que el libro preferido de Copeiro era “Altas colinas, de Jill Barklem. Es la historia de un ratoncito y su tío que deciden escalar la montaña en cuya falda se sitúa su pueblo. Tiene unas ilustraciones muy cuidadas, llenas de detalles en los que cuando eres pequeño te gusta detenerte. Un poco más mayor me volví loco con Tintín en el Tíbet, a mi parecer el mejor título de la colección. Leyendo ambos podía viajar y lanzarme a la aventura sin mirar atrás. Un poco como le pasa al Dufre en el cuento y como le pasará en el futuro, porque ¡continuará! y una gran aventura se avecina”.

Con sus historias intentan atrapar a niños muy pequeños, en el caso de Copeiro, el libro está destinado “a peques de entre 1 y 6 años, pero todo está hecho con la intención, por lo menos, de ser universal, abierto, divertido, alegre y positivo. Tanto el texto, como los dibujos, como la música, como el diseño del propio libro”. Ha intentado, para ello, “encontrar el ritmo del cuento a través de los dibujos y los textos. Además, el texto está escrito en forma de pareados para que se pueda memorizar mejor, incluso cantar, ya que el libro viene acompañado de una canción escrita por mí, pero cantada por Jero Romero, y las rimas tenían que ser sencillas, pero debían conservar toda la intención del cuento”.

Feliz Feroz, por su parte, es para niños algo mayores, a partir de seis años. Su autor recurre al humor y a los dibujos de su amigo, el ilustrador Alberto Vázquez. Gracias a esta colaboración, ha conseguido su propósito: “se han reído muchísimo, cosa que me emociona porque eso es justo lo que yo deseaba. Les ha encantado la historia y las collejas”.

Es evidente la satisfacción que producen sus obras. “Las reacciones de los niños” es lo mejor para Hematocrítico.

“Creo que ha quedado un libro sencillo en fondo y forma, pero que contiene varios mensajes: aventúrate, intenta mejorar tu entorno, descubre que hay más allá, cuida la naturaleza, disfruta de los placeres sencillos (comer, pasear, dormir la siesta, descansar). Luego, creo que ha sido un verdadero acierto combinar libro y música. La canción les encanta y yo alucino cuando los veo y los escucho cantar. Y es que la música parece que es fundamental en el desarrollo de los más pequeños, aunque también de los mayores, y acompañada de colores mejor”, explica Copeiro. Y añade que “La siesta del Dufresaurio no infantiliza a los niños, porque los niños son un público muy exigente, mucho, y, a veces, serio. Normalmente son muy sinceros. Si les gusta te lo dicen y si no, no”.

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Ninguno duda en afirmar que repetirán en el ámbito de la literatura infantil. Y es que es un mundo lleno de maravillosos personajes e historias inolvidables. “Estos últimos años se están editando muchísimos libros preciosos, atractivos para su mirada, llenos de historias estupendas. Las editoriales están cuidando mucho sus publicaciones y es fácil hacer en casa una buena colección de cuentos que los ayude a familiarizarse con los libros. Porque la lectura desarrolla la imaginación, la creatividad, la concentración, la reflexión y la libertad”, comenta Copeiro, que considera que acercar a los niños desde el principio a libros bonitos, es clave para que desarrollen el amor por la lectura.

Hematocrítico sugiere “Bibliotecas municipales. Tardes y más tardes por ahí pululando, dejándoles que seleccionen su propio material”.

Ilustraciones, color, diversión y, sobre todo, total libertad a la hora de escoger, son las claves para fomentar la lectura entre los más pequeños. Para terminar, ¿alguna recomendación para que los pequeños pasen un verano lector? “Depende de las edades, claro. Recomiendo La maravillosa medicina de Jorge de Roald Dahl o los libros de El pequeño Nicolás. Y también los cómics, claro. El primer volumen que recopila los 5 primeros álbumes de Superlópez debería ser lectura obligada en los colegios”, propone Hematocrítico. Alfredo Copeiro sugiere “Cualquier libro de Tintín es perfecto para el verano y también un clásico de 1963: Donde viven los monstruos”.

Desde Universo UP agradecemos a los dos escritores su colaboración y sus propuestas, y deseamos que sigan animando la literatura infantil con sus creaciones. ¡Esperamos que todos los niños pasen un verano repleto de libros!