El camino a la escuela, un ejemplo de superación

“El camino a la escuela” es un documental francés que se ha estrenado en 2015, con el apoyo de la UNESCO y de Unicef. Aunque la educación sea un derecho, existen muchos niños que no tienen nada fácil algo tan cotidiano para nosotros como llegar al colegio. La película nos muestra cuatro realidades distintas con algo en común: sus protagonistas son verdaderos héroes que día tras día tienen que superar tremendas dificultades para alcanzar su sueño: asistir a la escuela. A pesar de su juventud, conocen el valor de la educación, son conscientes del sacrificio que hacen sus padres para que puedan estudiar y saben que la educación es lo único que les puede proporcionar una vida mejor. Por eso están dispuestos a esforzarse al máximo y no dudan enfrentarse a los arduos caminos que les separan de ella. Para estos pequeños luchadores, la educación no es una obligación; es un privilegio y un orgullo. Un auténtico tesoro que bien merece andar durante horas, atravesar ríos y montañas o toparse con animales salvajes.

El camino a la escuela” nos lleva a la Pampa, a Kenia, a la India y a Marruecos, de la mano de unos niños que nunca pierden la sonrisa ni las ganas de aprender. Tener la oportunidad de educarse supone para ellos una lucha diaria repleta de obstáculos y peligro. También, su única esperanza.

Zahira vive en pleno Atlas. Tiene 12 años y desea ser médico. Cada semana recorre 22 kilómetros por la montaña, junto a dos amigas, para llegar al pueblo donde se encuentra su escuela. Allí se alojan en una pensión hasta que regresan a casa.

Jackson, de 11 años, y su hermana de 6, Salomé, caminan a diario dos horas de ida y dos de vuelta, atravesando la sabana. Jackson tiene notas excelentes y quizá pueda conseguir su deseo de ser piloto.

A pesar de las enormes dificultades. ¡ninguno está dispuesto a darse por vencido!

Carlitos y Micaela cruzan a caballo la inmensidad de las llanuras argentinas para poder llegar a la escuela, situada a 18 km del rancho familiar.

Samuel y sus hermanos solo viven a 4 km del colegio, pero tardan más de una hora en llegar. Samuel sufre una discapacidad que le impide andar, por lo que sus hermanos deben empujar una rudimentaria silla de ruedas por la arena y el agua.

Ninguno está dispuesto a darse por vencido. Es una película optimista y positiva que debería verse en todos los colegios. Cualquier profesor que desee proyectarla en su centro, no tiene más que acceder a la web y rellenar un formulario. Además, tienen a su disposición material didáctico para trabajar en el aula.