Entrevista a un libro: “47 trocitos”

Cristina Sánchez-Andrade es escritora, crítica literaria y traductora. Es autora de varias novelas y libros, como “Las lagartijas huelen a hierba”, “El libro de Julieta”, o más recientemente “Las Inviernas”, publicada por Anagrama. “47 Trocitos”, es su primer libro infantil y le entrevistamos en este número.

47 trocitosPreguntaEn tus páginas nos relatas la historia de dos hermanas, Manuelita de Quita y Pon y Pussy. Manuelita es diferente al resto de niños. ¿Qué la hace diferente?

Respuesta– Si la mayoría de los niños nacen con 46 cromosomas (46 trocitos), ella nació con un cromosoma de más. Eso la convierte en una niña especial. Manuelita es rubia, bajita, granujilla, y habla una lengua de pocas palabras, que suelen ser tiernas. “Tic, tac, es como un reloj con una pieza de más”, dicen los médicos. Ella revoluciona toda la casa, se quita y pone la ropa en todo momento, no para nunca… No habla mucho, pero lo que dice se esconde en el fondo de sus ojos

Pregunta Una de las relaciones más importantes que reflejas, que marca la mayoría de tus páginas, es la que tiene Manuelita con su hermana Lucía, a la que puso el nombre de Pussy porque le recordaba a un gato de cuento que le gustaba mucho

Respuesta– Sí, en mis páginas hago hablar a la madre de las niñas, para que ella, a petición de Pussy, le vuelva a contar las aventuras que vivieron juntas, porque le encanta escucharlas. Y así vemos la historia desde el punto de vista de la hermana de Manuelita. Pussy creció con una hermana a la que adora, juega con ella y comparte sus secretos,  y piensa que todas las hermanas mayores del mundo son como la suya. Hasta que los “niños-cuervo” le hacen ver que no es así…

Una de las preguntas que Pussy hace es la de si “ser rara es lo mismo que ser diferente

Pregunta ¿Quiénes son los “Niños-Cuervo”?

Respuesta– A los “Niños-Cuervo” les gusta meterse con otros niños cuando los mayores no los están mirando. Lejos de la vigilancia de sus padres, se dedican a molestar a los demás, y a burlarse de ellos. Les gusta cebarse especialmente con los niños diferentes. “Ella es rarita, rarita”. Estos “Niños-Cuervo” suelen ir en grupos, con frecuencia de cinco, pero no les importa atacar cuando están solos. Y Manuelita se ha convertido en el blanco de sus comentarios hirientes, cosa que preocupa a Pussy, y que también le asusta mucho.

PreguntaTodo lo que a Pussy le pasa por la cabeza, cómo vive la situación de la hermana y lo que le afecta, es una de las cuestiones más interesantes que expones en tus páginas.

Respuesta- Es cierto. Porque cuando te acercas a mí, te cuento los sentimientos contradictorios que a veces tienen los hermanos de los niños que se salen de lo normal. Cómo lo viven, cómo suelen actuar… Y las relaciones tan especiales que se forjan entre ellos.

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PreguntaManuelita adora también a su abuelo, que huele a café con leche, vive en una casa lejana, y lleva colgado del gancho del cinturón una taza, para poder beberlo. El despertador que suena cada veinte minutos le recuerda que debe tomar su café… Es un personaje entrañable.

Respuesta– El abuelo es muy sabio, y sus comentarios ayudan a  quitar hierro a todos los asuntos. “Los niños necesitan ser amados, pero también un poco desatendidos”, recuerda a los padres de Manuelita, cuando la preocupación y la pena les invaden. Es una pieza importante en su familia.

PreguntaHablas en todo momento de respeto, de tolerancia a la diversidad, de aceptar las diferencias que todos tenemos.

Respuesta– Una de las preguntas que Pussy hace es la de si “ser rara es lo mismo que ser diferente”. Las palabras en muchas ocasiones hacen daño, y hay muchas palabras que la gente emplea para hablar de Manuelita que hieren a todos los que la quieren. El lenguaje de Manuelita no es tanto el de las palabras que la mayoría manejamos, y que muchas veces nos acercan pero que también sirve para alejarnos; ella cultiva el lenguaje de muecas, giros, risotadas y sonrisas, que fascina a la gente, y que su hermana trata de imitar, sin éxito.