Los beneficios del deporte en la adolescencia

Sabemos de la importancia que tiene aprender a desarrollar buenos hábitos a lo largo de toda la vida. Leonor Gallardo nos habla en este artículo de los beneficios de la adquisición de hábitos deportivos en la adolescencia, una edad en la que adquieren una particular relevancia

Los últimos estudios sobre hábitos deportivos en España muestran que el porcentaje de población en edad escolar (6-18 años) que práctica actividad física o deporte más de 3 veces por semana se sitúa en el 55%, situándose por encima del porcentaje sobre el total de la población, que ronda el 45%. Sin embargo, con el incremento de la edad, el porcentaje desciende, de forma que en el tramo final de la etapa escolar dicho porcentaje se sitúa ya por debajo del 50%. Concretamente, el porcentaje de práctica disminuye pasando del 64% entre los 6-7 años al 50% entre los 16-18 años.

Además, actualmente se están elevados índices de obesidad en la prepubertad (por encima del 16%), de manera que se podría esperar peores resultados en las siguientes generaciones de adolescentes.

up3_vivir_deporteEstos datos chocan al observar que sin embargo el 90% de los chicos y chicas entre 14 y 16 años tienen una gran sensibilización en torno a la práctica deportiva, con una gran predisposición para practicar deporte y actividad física.

Si a ese dato unimos los  beneficios conocidos que aportan el deporte y la actividad física, en la adolescencia y en todas las edades, se hace aún más importante luchar por promocionar y facilitar que los adolescentes que han abandonado, o no tienen estos hábitos, puedan incluir el deporte en su rutina. En este sentido, un estilo de vida activo tiene un efecto beneficioso en la salud cardiovascular, perfil de lípidos en sangre, hipertensión arterial, diabetes, obesidad, síndrome metabólico, salud ósea, salud muscular, salud mental e incluso prevención contra el cáncer. Concretamente, si atendemos a la diabetes y a la salud mental, dos de los problemas más importantes en la adolescencia, encontramos efectos muy positivos.

La diabetes tipo II ha aumentado 10 veces en los años ochenta en niños y adolescentes. Sin embargo, se ha demostrado que la actividad física regular disminuye cerca de un 50% el riesgo de padecerla, y si ya se tiene la enfermedad, permite controlar y reducir la medicación. Respecto a la obesidad, un estilo de vida activo, junto con una dieta equilibrada, disminuye en gran medida el riesgo de padecer este problema, así como el resto de patologías que se le pueden asociar.

Por tanto, existe un contexto muy favorable para conseguir aumentar la práctica deportiva entre la población adolescente. Para ello, actualmente no solo hay que buscar las clásicas disciplinas deportivas (fútbol, baloncesto, balonmano, etc.), ya que existen multitud de nuevos deportes, deportes alternativos y otras vías para practicar actividad física y deporte. Dichas actividades son más dinámicas, sencillas, atractivas y orientadas a una ocupación del tiempo de ocio lúdica y saludable.

Las únicas consideraciones que hay que tener en todo caso son las recomendaciones de actividad física, para conseguir dichos efectos beneficiosos para la salud. Así, la OMS, con objeto de mejorar la función cardiorespiratoria, la buena forma muscular, la salud ósea y los biomarcadores cardiovasculares y metabólicos, publica las siguientes recomendaciones en 2010:

  • Los niños de 5-17 años deberían acumular un mínimo de 60 minutos diarios de Actividad Física  moderada.
  • La Actividad Física durante más de 60 minutos reporta beneficios adicionales para la salud.
  • La Actividad Física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar actividades vigorosas, en particular para fortalecer los músculos y los huesos, como mínimo tres veces a la semana.

Es importante tener en cuenta las nuevas tendencias, ya que las principales barreas y causas que llevan a que un adolescente no realice actividad física son la falta de tiempo (provocada por la cantidad de trabajo en el instituto y participación en otras actividades) y la voluntad. Tal vez, si se promocionaran actividades más flexibles, y que no requirieran una cantidad de tiempo determinada, y que además sean más dinámicas y requieran un menor esfuerzo, o por lo menos una menor percepción del mismo, podría aportar un efecto positivo al aumento del índice de actividad física en la adolescencia.