¿Vive usted en una ciudad que aprende?

"Me gusta sentirme parte de mi ciudad, me gusta ver avanzar a mi ciudad, pero lo que más me gusta es pensar que en algún momento, todos los que aquí vivimos hemos podido contribuir a que nuestra ciudad aprenda". En Ciudades con Talento, seguimos, que esto no puede pararse..."

La ciudad está de moda, el aprendizaje está de moda y las posibilidades de volver a encontrar puntos de encuentro entre todos para construir la sociedad que queremos también lo está. La UNESCO considera que en el año 2030 más del 60% de la humanidad vivirá en entornos urbanos. Las ciudades crecen y también aumentan la diversidad de problemas a los que tienen que dar solución: inclusión social, acceso a nuevas tecnologías, economía del conocimiento, los conflictos de la diversidad cultural y la sostenibilidad ambiental. Pensadores de distintas áreas: Steve Jobs , Edward Glaeser, Tom Campbell consideran que ahora más que nunca, cuando vamos en busca de la nueva piedra filosofal a la que denominamos talento, es importante el lugar donde vivimos y, que la decisión que tomemos al respecto aumentará o disminuirá nuestras oportunidades para desarrollar nuestros proyectos vitales de una manera exitosa y feliz. Richard Florida considera que el crecimiento económico sólo será posible allá donde se concentren personas productivas y de talento. De hecho, según este autor, la ubicación junto a las relaciones personales y de trabajo son los tres vértices del triangulo de bienestar.
Por otro lado, como da cumplida cuenta esta revista, el aprendizaje se está convirtiendo en una palabra mágica capaz de abrir todas las puertas de nuestro futuro tanto individual como colectivo. Desde hace años han surgido multitud de iniciativas que han intentado crear entornos urbanos más humanos. Hoy hay ciudades creativas, compasivas, verdes, inteligentes, educadoras y así hasta un larga lista.

En realidad, todas tienen en común el hecho de decidir transformarse y lograr un tipo de ciudad determinada que busca habitualmente la participación de los ciudadanos. Sin embargo, el término “Ciudad que aprende”, que podemos considerar otro punto común a todo tipo de ciudad, apenas está desarrollado. Hace escasos meses se celebró en Beiging la primera conferencia internacional de Learning Cities auspiciada por la UNESCO. Uno de los objetivos principales de este organismo es desarrollar e implementar en todo el mundo programas de aprendizaje para toda la vida.

Desde hace años en el mundo de la empresa se habla de organizaciones que aprenden como una de las fórmulas para adaptar el mundo económico a los nuevos retos del siglo XXI.

El siglo XXI que se va a caracterizar por una enorme incertidumbre y que requiere de todos nosotros una enorme adaptabilidad, gran competencia para gestionar el cambio y altas capacidades para aprender cosas nuevas. El aprendizaje es el mejor antídoto para enfrentarnos a todos estos desafíos. Peter Senge define esta nueva organización como “Aquella en que la persona no puede dejar de aprender porque el aprendizaje es parte del tejido cotidiano”. Considera que una organización aprende cuando domina cinco disciplinas: Dominio, Modelos mentales, Visión compartida, Aprendizaje en equipo y Pensamiento sistémico. Sin mucho esfuerzo metodológico podríamos trasladar las cinco disciplinas a otros ámbitos como los colegios, a los centros culturales, a las familias y, por supuesto, a las ciudades.

Antonio Marín SegoviaEntonces ¿puede aprender una ciudad? Según Tim Campbell, sí y pone el ejemplo de la ciudad de Seattle: cada año al menos cien líderes empresariales, cívicos, intelectuales se desplazan a otros lugares para aprender e identificar buenas prácticas que trasladaran a su ciudad. También es importante el hecho de que se crean lugares de almacenamiento de esta información donde cualquier ciudadano puede acceder a ella.

Para Campbell el gran valor de este tipo de ciudades está en que es un proceso colectivo, una ciudad debe crear “nubes de confianza donde el conocimiento pueda ser compartido y validado en un proceso que incluye una fuerte vinculación entre los individuos.

El hecho es que aprendemos individualmente y culturalmente. Vivimos en una permanente conversación con nuestro entorno y de ello aprendemos, nos transformamos, cambiamos y a su vez el entorno aprende, cambia y se transforma. Una ciudad aprende cuando se dan dos procesos clave:

  • Fomento del aprendizaje individual. Evidentemente las ciudades aprenden a través de sus ciudadanos, pero es necesario que ese debate, ese análisis y esas prácticas individuales sean parte también de la ciudad, de todos.
  • Todos los niveles, grupos, profesionales, lideres civiles, económicos, niños, adultos ancianos, profesionales, el alcalde, etc. estén involucrados en este proceso.

Para lograrlo es necesario potenciar las redes, donde las personas se encuentren, aprendan, se trasmitan conocimiento, enseñen o aprendan. Se trata de instalar una cultura del aprendizaje en nuestra ciudad utilizando las TIC, pero también potenciar espacios comunes, lo que Richard Florida denominaba el “tercer espacio” y nosotros denominamos efecto Procope. Investigar y proporcionar herramientas y técnicas que faciliten el aprendizaje tanto individual como colectivo. Iniciativas como La Universidad Peer-to-peer, que propone un modelo de formación global, con contenidos abiertos – recoge los principios de inteligencia distribuida de Wikipedia o del software libre-, enseñanza entre pares y aprendizajes basados en proyectos atendiendo a demandas del sector industrial en este caso, pero que podemos ampliar al emprendimiento social, a organizaciones sin ánimo de lucro.

No se trata que estemos yendo al instituto o a la Universidad toda la vida, de hecho todo este movimiento incluye en muchas ocasiones una fuerte crítica a los sistemas educativos formales herederos de la revolución Industrial. Se trata de de buscar estrategias, proyectos innovadores que faciliten tanto a los jóvenes como los adultos la posibilidad de ir aprendiendo nuevos contenidos, habilidades y competencias a lo largo de toda la vida. En muchos casos son modelos de aprendizaje continuo, concentrados y flexibles que impulsen a la colaboración y a la transmisión de conocimiento como base para generar talento que es la solución para crear riqueza. Un plan estratégico de una ciudad puede tener este objetivo. Los ciudadanos lo entenderán bien porque todos podemos aprender, porque amamos aprender. Está en nuestra naturaleza como especie.