Capital educativo

Todo el mundo reconoce la importancia de la educación, pero, con frecuencia, de una manera retórica y vaga. La educación puede ser buena o mala. La educación nazi era una potentísima y malvada educación. Debemos cambiar nuestro vocabulario pedagógico para hacerlo más claro. Por eso quiero introducir el concepto de capital educativo. Todos los padres desearían poder dejar a sus hijos un capital económico, porque saben que eso facilitaría su futuro. En un momento como el actual, en que la gran riqueza es el talento, resulta imprescindible dejarles un capital educativo. En los programas de la Universidad de Padres queremos ayudarle a conseguirlo.

up2_editorial_int¿Qué entiendo por capital educativo? No es una titulación académica, ni un conjunto de másteres. Ambas cosas se van a generalizar, y la diferencia va a buscarse en otra parte. El capital educativo es algo más complejo, más importante, y más difícil de conseguir.

Para explicárselo tengo que comenzar precisando el significado de capital.  No tiene nada que ver con bancos, capitalismo, riqueza, sino con lo que queremos decir con la expresión “es de capital importancia”. Es la “cabeza” (caput), el manantial de donde derivan muchas cosas. Por eso hablamos de capital humano, simbólico, cultural, intelectual, emocional, relacional, comunitario, y también, económico. Capital es un conjunto de recursos  acumulados que amplía las posibilidades de acción  de una persona, una institución o una sociedad.

A partir de esa definición podemos definir el capital educativo como el conjunto de recursos intelectuales, emocionales, ejecutivos y éticos que amplían las posibilidades de una persona, y que son adquiridos por aprendizaje.

Universidades, gobiernos, científicos, empresarios, economistas, están buscando afanosamente cuales deben ser esas  “XXI Century Skills (Destrezas del S XXI)“. En la Fundación Educativa Universidad de Padres estamos muy pendientes de estas investigaciones, de las que vamos informando en esta revista. Los padres necesitan tener información sobre lo que está pasando en el mundo y que puede afectar –para bien o para mal- al futuro de sus hijos. Nosotros nos encargamos de buscarla y de proporcionársela. Así podrán tomar mejor sus decisiones.

Capital educativo: conjunto de recursos intelectuales, emocionales, ejecutivos y éticos que amplían las posibilidades de una persona, y que son adquiridos por aprendizaje.

Pero, además, en los cursos de la Universidad de Padres hemos elaborado una pedagogía de los recursos, rigurosamente fundada, que ayuda a la adquisición de un capital educativo y a aprender la manera de invertirlo. Es un modelo innovador, que aprovecha los grandes descubrimientos de la neurociencia y las posibilidades que brinda las nuevas tecnologías, sin olvidar lo que nos dice la experiencia pedagógica, o la reflexión filosófica. De nada vale que su hijo –niño o adolescente- sea muy inteligente o sea muy buen alumno, si no tiene esas otras competencias necesarias para triunfar vitalmente y profesionalmente. Tenemos presente que hemos de educarles para vivir en un mundo VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity). Y, también, que los sistemas de enseñanza estatales van a tener que ser completados con otras instancias educativas más rápidas, más personalizadas, que los padres deben conocer y utilizar por el bien de sus hijos.

El capital educativo se relaciona con la felicidad, a la que definimos como la satisfacción de tres grandes deseos:

  1. El bienestar, que supone una buena salud física y mental, y el acceso a una profesión satisfactoria.
  2. La vinculación afectiva agradable, cordial y estimulante.
  3. El sentimiento de progreso, de competencia, de sentido.

En momentos de euforia, sueño con que participar en la Universidad de Padres sea un seguro de progreso para sus hijos, una especie de “plan de ahorros educativo”, del que ellos disfrutarán toda su vida.