Los Pensaderos de maestros: El aula como experiencia reflexiva

La Fundación Promaestro se dedica a promover la valoración social de la figura de maestros y profesores, destacando aspectos de su identidad profesional que los hace insustituibles. Promaestro considera que ser maestro no es solamente un trabajo, sino una verdadera vocación que da respuesta a la necesidad humana de aprender. Ofrecen espacios de encuentro en los que los docentes puedan reconocerse a sí mismos como buenos profesionales, compartiendo su práctica educativa y ampliando los horizontes de la educación.

 

Los centros educativos son, por definición, contextos demandantes y altamente exigentes. En medio de la vorágine que supone el día a día de un colegio, muy pocos docentes pueden compartir con sus compañeros lo que hacen en el aula y muchos menos pueden detenerse a analizar en profundidad su propia práctica educativa. Este tipo de intercambio y desarrollo profesional se acaba produciendo bien de modo informal –la charla del patio, el momento del café– o bien fuera del horario. Paradójicamente, los maestros y profesores encuentran poco tiempo en la escuela para hablar y pensar con sus compañeros.

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El Pensadero de maestros es un programa de la Fundación Promaestro cuyo objetivo es precisamente ese: dotar a los docentes de un espacio y de un tiempo, dentro de sus centros, en el que justificar, diseñar, observar y validar mutuamente sus prácticas educativas. Porque no es verdad, como parece deducirse de ciertos discursos sobre innovación educativa, que el docente es un mero aplicador de técnicas. No: el docente, a partir de su práctica, genera conocimiento educativo.

Ese conocimiento educativo se evidencia a lo largo del Pensadero por medio de la explicitación de los procesos reflexivos que los profesores despliegan diariamente. Una vez completada la formación,  desarrollada en un periodo de tres a cuatro meses, los participantes han generado criterios de validación de su práctica profesional a través de la observación entre profesionales, el uso del vídeo como herramienta de autoobservación y el feedback profesional.

La observación en el aula entre compañeros, entendiendo esta experiencia como un proceso de aprendizaje para ambos, es el pilar fundamental del Pensadero y de la reflexión desde la acción. A parte de rescatar los retos y mejoras que se plantean en el aula, los docentes observados experimentan un reconocimiento profesional por parte de sus compañeros. Del mismo modo, aquellos profesionales que observan las prácticas educativas de otros compañeros suelen referir esta vivencia como un momento de aprendizaje pedagógico y profesional de alto nivel. La expertise es un foco de conocimiento educativo práctico que no se aprende ni se enseña de otra forma ni en otro contexto que no sea el de la propia acción profesional. Además, el proceso de enseñanza y aprendizaje de esta expertise solo puede darse entre compañeros, ya que requiere de una dinámica horizontal para alcanzar su mayor impacto.

Contar con un cuerpo profesional preparado para asumir los retos de nuestro sistema educativo requiere de confianza y legitimación.

En el proceso de observación también existen otras herramientas que fomentan la experiencia reflexiva.  El uso del vídeo permite a los docentes descubrir y reforzar aspectos de su propia práctica profesional, entendida esta como didáctica (cómo enseñan), expertise (cómo afrontan los retos del aula) y relación (cómo se vinculan con el resto de agentes del sistema educativo). Con el vídeo, además, podemos fijarnos en elementos profesionales que habitualmente pasamos por alto cuando estamos inmersos en la propia acción. Por esta razón, la información de estas grabaciones es tan enriquecedora. Sin embargo, para usar correctamente esta herramienta se requiere conocimiento específico sobre qué grabar, cómo observar y cómo editar, un reto que el mundo educativo va asumiendo de manera progresiva.

El otro proceso imprescindible para la reflexión de los docentes es el feedback profesional. Una experiencia de intercambio acerca de los criterios educativos que permite al profesorado generar evidencias sobre su práctica profesional. Esta creación de evidencias es el proceso que permite expresar porqué lo que funciona en educación funciona. O mejor dicho, qué es lo que mejor funciona en el terreno educativo, en cada situación contextual específica y delimitada. Este punto es el que permite a maestros y profesores avanzar en su carrera profesional, persiguiendo siempre el fin último: que el aprendizaje de los alumnos en el entorno escolar sea el mejor posible y de calidad.

Contar con un cuerpo profesional preparado para asumir los retos de nuestro sistema educativo requiere de confianza y legitimación. La mayoría de los docentes de nuestro país reflexionan sobre su práctica profesional. Favorecer que lo hagan en sus centros y junto a sus compañeros debe ser una prioridad.

Macarena Verástegui Martínez

Responsable de Investigación y Programas de la Fundación Promaestro