Buena letra y buena vida. Una herramienta poderosa para la educación del Inconsciente

“Hay siete rasgos comunes en la personalidad (y en la escritura) de las personas que destacan en sus ámbitos de gestión: el optimismo, la perseverancia, un buen autoconcepto, la extroversión, la empatía, la proactividad y la adecuada gestión de las emociones”. ¿Tienen los líderes una caligrafía característica? ¿Se puede predecir el éxito de una persona a partir de un exhaustivo análisis grafológico? ¿Si mejora nuestra vida mejora inconscientemente nuestra letra? ¿Si transformamos la escritura de alguien podemos mejorar su inteligencia emocional y por lo tanto su vida?

Finlandia, se convierte en el primer país que da un paso adelante sustituyendo en las escuelas, a partir del cursp 2016-2017,  la asignatura de caligrafía tradicional por la letra de imprenta y la mecanografía. Esta decisión resulta especialmente relevante (e inquietante) porque en los últimos tiempos el país nórdico, ha venido ocupando buenos resultados en Educación y ha adquirido un prestigio, que ha conminado a muchos expertos en pedagogía a espejarse en sus estrategias de enseñanza.

escribir_intPor si fuera poco, el argumento de los que defienden la citada medida parece irrebatible: es necesario que se adapte la educación a los tiempos que corren, dado que cada vez escribimos menos con papel y bolígrafo, y un teclado es la forma que más utilizamos a la hora de escribir, parece lógico emplear más tiempo en enseñar mecanografía que no en caligrafía.

Buena personalidad y buena vida. Con motivo del libro que escribí con la excelente periodista Marta Cailà ‘Buena letra y buena’vida’ tuve la oportunidad de analizar la personalidad de 10 personajes de vida plena, a partir del análisis de su escritura, y constaté que el retrato robot de la manera de ser inteligente, afortunada, feliz y exitosa era la de quien tiene un buen autoconcepto de sí mismo, que disfruta de una voz interior que le dice “sí puedes”, “no abandones”… Alguien que practica un optimismo moderado, que a veces gana y a veces aprende, que piensa “esta vez no, pero a la próxima sí”… Una persona que es extrovertida y que, a su vez, es empática, que sabe escuchar, que entiende cuáles son las necesidades y las emociones de los demás, que en lugar de menospreciarlas las respeta, y que atiende a la razón del otro aunque no se la conceda… Gente que gestiona bien las emociones, que en lugar de controlarlas, las canaliza, que las sabe reconocer cuando se producen, que las sabe escuchar, interpretar, y, si es necesario, expresar… Hombres o mujeres con iniciativa y que no procrastinan sus acciones, que piensan “¿Por qué no?” o “¿Por qué no yo”, que no permiten que lo urgente les impida llevar a cabo lo importante,… Y, sobre todo, sujetos que son perseverantes, que persisten en los intentos evitando insistir en los errores. Que lo prueban, lo prueban y lo prueban. Que consideran que si fuera fácil, requiriera poco esfuerzo, o escaso tiempo, no tendría ningún valor.

Buena mente y buena vida. Estoy trabajando en un nuevo manuscrito, que se titulará ‘Educada Mente: cómo criar hijos buenos, inteligentes, felices y triunfantes’, y que ya en la portada incluye una declaración de principios exagerada pero con muchos visos de verosimilitud: “Educa bien a tus hijos: haz que sean inconscientes”. En él me hago eco de las tesis del psicólogo y premio Nobel, Daniel Kahneman, quien identifica el “pensar rápido” con la inteligencia inconsciente o automática (Sistema 1), y el “pensar lento” con la inteligencia racional (Sistema 2).

Nuestro Nuevo Inconsciente está formado, pues, por nuestros hábitos por nuestros esquemas mentales, y por nuestras creencias sobre nosotros mismos.

El 90% de nuestras acciones las realizamos con el Sistema 1, de modo que la “inconsciencia” en la toma de decisiones no es la excepción sino la regla, y es la más acertada y eficiente. Lo deja muy claro el extraordinario matemático y filósofo Alfred North Whitehead: “La civilización avanza ampliando el número de operaciones que podemos realizar sin pensar en ellas”.

Los neurólogos actuales se desmarcan del concepto freudiano de Inconsciente indicando que el Nuevo Inconsciente está constituido por estructuras mentales activas, de base neuronal, que tienen un componente genético y un componente adquirido por repetición de experiencias. Este último posee las características de un hábito (es automático y aprendido) y, por lo tanto, sólo se pueden sustituir a través del entrenamiento y gracias a la reiteración. Nuestro Nuevo Inconsciente está formado, pues, por nuestros hábitos por nuestros esquemas mentales, y por nuestras creencias sobre nosotros mismos.

Buena letra y buena vida. En 1992 Larry Squire, mostró en un experimento emblemático como ratones abandonados en un laberinto que contenía un chocolate, al principio lo buscaban husmeando desorientados, empleando para ello la corteza cerebral (Sistema 2), que es la parte exterior del cerebro, y que es más lenta e ineficiente. Pero que si se los entrenaba repitiendo una y otra vez la búsqueda, terminaban por encontrar el dulce automáticamente y con celeridad. Sin embargo, una vez adiestrados ya no usaban el neocórtex, sino que utilizaban los ganglios basales, más rápidos y eficaces: habían “interiorizado” el hábito, hasta llevarlo a cabo de forma inconsciente. Por su parte, conejillos de indias con los ganglios basales lastimados no mejoraban por mucho que practicaran reiteradamente.

Con motivo de mi tesis doctoral, titulada paradigmáticamente “La Reeducación del Inconsciente mediante el Método Grafotransformador” constaté que reeducando la caligrafía de personas adultas, para que adquirieran los rasgos propios de los personajes de éxito citados más arriba, podían rediseñarse sus ganglios basales en aras de mejorar muy significativamente su carácter. No en balde la motricidad fina que nos permite escribir a mano se ubica precisamente en ellos.

Asimismo es conocido que  la predisposición a la ansiedad y el Trastorno del Déficit de Atención se deben a un funcionamiento anómalo de los ganglios basales. Es curioso que los alumnos del Instituto Kimmon, que tengo el honor de presidir, nos informan que al escribir con letra ligada, gracias a nuestro entrenamiento caligráfico, duermen mucho mejor y se sienten más animosos: al parecer escribir a mano les reduce la angustia.

Todo esto ha motivado que llevemos a cabo una nueva e ilusionante investigación en la Highlands School de Barcelona, donde 100 adolescentes de entre 11 y 16 años durante el curso 2014-2015 realizan un entrenamiento grafotranformador (ejercicios escriturales con autoinstrucciones motivadoras) similar al que implementaron los adultos aludidos, mediante el que esperamos constatar que mejora de modo muy significativo su Inteligencia Emocional, aumenta su rendimiento académico, y que también sale beneficiado el clima en las aulas.

Esta investigación mostrará que escribir a mano con “Buena letra” (la caligrafía Kimmon, que ideé en el año 2007) es una herramienta muy eficaz para alcanzar una “Buena vida”.

Joaquim Valls, doctor en Reeducación del Inconsciente mediante el método grafotransformador. Presidente del Instituto Kimmon para el entrenamiento de la inteligencia emocional.