Entrevista a un libro: “¿Por qué a los niños no les gusta ir a la escuela?”

Daniel T. Willingham, psicólogo cognitivo formado en Harvard, y que da clases en la Universidad de Virginia, comenzó su carrera investigando acerca de las bases cerebrales del aprendizaje y de la memoria. Desde el año 2000, se ha centrado en buscar diferentes formas de aplicar la psicología cognitiva a la educación, en libros como “¿cuándo puedes confiar en los expertos?”, o el que entrevistamos en este número. Como asegura el autor, conocer la mente mejora la educación. Tiene especial interés su estudio sobre la memoria de trabajo, que es parte esencial del modelo de la Universidad de Padres. Pero si el tema os interesa, tendrá que esperar a próximos números.

Pregunta- ¿Por qué aseguras que a los niños no les gusta ir a la escuela?

Respuesta– En contra de la creencia popular, el cerebro no está diseñado para reflexionar, sino para evitar tener que reflexionar porque lo cierto es que no se le da bien hacerlo. La reflexión es proceso lento y poco fiable. Y muy arduo: exige práctica continuada, entrenamiento…Es lógico que, siendo esto así, no les agrade la idea de estudiar. Aunque a todos nos encanta resolver problemas, mientras no sean irresolubles.

PreguntaExplícame mejor eso de que el cerebro está diseñado para evitar la reflexión…

Respuesta–  Reflexionamos cuando aprendemos a combinar o reunir la información en la memoria de trabajo, que es la sede de la consciencia, y el lugar donde manipulamos los conocimientos. Esa información nos viene tanto del entorno como de la memoria a largo plazo (que contiene el conocimiento sobre hechos y datos y el conocimiento de procedimientos, y que trabaja fuera de la consciencia). Cuando aprendemos a automatizar determinados procedimientos, liberamos espacio en la memoria de trabajo, que podemos dedicar a otras cosas, a desarrollar competencias más avanzadas que las básicas que hemos automatizado. Tenemos que aprender a hacer muchas cosas sin pensar en ellas, para mejorar esa memoria de trabajo, que es fundamental

Pregunta- Comienzas tus capítulos con preguntas que llaman la atención: ¿Por qué los estudiantes recuerdan todo lo que ven en televisión y olvidan todo lo que digo? ¿Es recomendable el machaqueo? ¿Es posible conseguir que los estudiantes piensen como los científicos, los matemáticos o los historiadores? Una de las cosas que te preguntas es si será  mejor enseñar competencias o conocimientos factuales.

Respuesta-Enseñar a los alumnos “competencias” como la capacidad de análisis o de síntesis es imposible si no se poseen conocimientos previos. El conocimiento previo, la cultura general, es una condición sine qua non del aprendizaje de competencias.

Pregunta- En cada uno de tus capítulos describes un principio cognitivo, que sirve de guía y que desarrollas a lo largo de tus páginas, incluyendo sus implicaciones en el aula. Por ejemplo: los niños son más semejantes que diferentes en su manera de reflexionar y aprender. ¿Por qué escoges nueve?

Respuesta- Los científicos cognitivos han identificado más, pero yo he seleccionado nueve por distintas razones. Todos ellos se cumplen en todo momento, y se basan en una gran cantidad de datos e investigaciones (no en un par de estudios). Además, creo que usarlos o ignorarlos puede tener un gran rendimiento en el alumnado. Y he buscado en todos ellos su aspecto práctico.

Pregunta ¿Qué es para ti la enseñanza?

Respuesta– Para mí la enseñanza es  un acto de persuasión, con un objetivo en mente: lograr que los alumnos desarrollen el pensamiento abstracto. Sin embargo, nos encontramos con que la mayor parte de lo que sabemos es concreto. Nuestra comprensión mejora en contextos que nos son familiares (la estructura superficial de las cosas). La reflexión y la comprensión nos permiten transferir los conocimientos a otros ámbitos o situaciones, y entonces es cuando logramos manejar la estructura profunda de las cosas, base del pensamiento abstracto.

Pregunta- ¿Cómo crees que deberían los profesores enfocar sus clases?

Respuesta- Un buen profesor cuida las relaciones personales con los alumnos, y organiza las clases de maneras interesantes y fáciles de comprender. Su prioridad no es cultivar los intereses personales del alumno, sino que su materia les resulte interesante a ellos, aunque conviene utilizar ejemplos y anécdotas con los que los alumnos se puedan identificar o acercar a lo expuesto. Recomiendo que organicen la lección como si fuese una historia (no el método de enseñanza, sino la organización de las clases). Y expongo diferentes técnicas, entre ellas la de utilizar las cuatro Cs para mejorar la narración de la clase: causalidad, conflicto, complicaciones y character (personajes interesantes).

Pregunta¿Puede un principiante aprender a pensar como un experto?

Respuesta-Para poder llegar a hacerlo, necesita la experiencia acumulada de la práctica continuada. Se habla de la regla de los “diez años” para alcanzar la pericia. Los conocimientos que se tienen al principio del aprendizaje son distintos a los que se tienen al final. Se organizan de manera diferente en la memoria. Las diferencias de pensar del experto respecto al aprendiz son cualitativas, no cuantitativas. El experto sabe utilizar el pensamiento abstracto dentro de una estructura profunda. Y ahorra espacio en la memoria de trabajo, que utiliza para hablar consigo mismo.

PreguntaDices algo que me ha llamado la atención: que el experto falla con más elegancia…

Respuesta  Sí, porque aunque no encuentre la respuesta adecuada, la incorrecta también estará cerca de la verdad.

Ficha del libro:

Autor: Daniel T. Willingham

Editorial Graò, 2011, Barcelon