Cómo ganar la guerra por el talento

Estamos entrando en una era de incomparable escasez de talento, que puede frenar el crecimiento económico mundial. En la Universidad de Padres, entendemos talento como la inteligencia triunfante. Es una inteligencia práctica que no se contenta con conocer sino que quiere actuar.

Guerra por el TalentoEl Global Talent Report sitúa a España en el humilde puesto 21 y calcula que para el 2015 habrá retrocedido un punto.  Según el último informe sobre “El Talento Global en Riesgo” publicado  por el Foro Económico Mundial, (Global Talent at Risk, World Economic Forum, 2011) el mundo va a padecer un déficit de talento. Los actuales sistemas educativos, ideados en la época de la Revolución Industrial, no van a ser capaces de preparar a los jóvenes para el mundo al que se enfrentarán dentro de 20 años.

El concepto talento suele utilizarse de manera poco definida y en contextos no científicos ni educativos. Pertenece al confuso mundo del management. Sin embargo, queremos utilizarlo rigurosamente. Por talento entendemos la inteligencia triunfante, la “succesful intelligence” de los autores americanos, es decir, la que es capaz de elegir metas valiosas, aprovechar los conocimientos adecuados, movilizar las emociones creadoras, aplicar la energía, el valor y la tenacidad suficiente.

Hay que generar talento personal y talento social. No sólo nos interesa que las personas desarrollen al máximo sus capacidades. Las sociedades también pueden ser inteligentes y estúpidas. Entre el talento personal y el talento social se producen unos fenómenos de causalidad reciproca muy interesantes. El talento individual alimenta el talento social, que, a su vez, fomenta el talento individual. El talento individual se concreta en el capital intelectual de una persona, y el talento colectivo en el “capital intelectual comunitario”. Se habla con razón cada vez más de “inteligencia compartida”, “inteligencia colectiva”, “multitudes inteligentes”.

En la Fundación UP hemos emprendido programas para fomentar ambos tipos de talento. Universidad de Padres se dirige al talento personal de nuestros niños. Ciudades con talento, a la inteligencia de las ciudades. Hoy sólo vamos a referirnos al talento personal. ¿Cuáles son sus rasgos?

“Para poder apreciar lo que está sucediendo en la ciencia, debes abrir tu mente. Tendrás que entrar en un mundo en el que tus genes no son una especie de titiritero que mueve los hilos de tu comportamiento, sino que son títeres a merced de tu comportamiento; un mundo en el que el instinto no es lo opuesto al aprendizaje, en el que las influencias ambientales, veces, son menos reversibles que las genéticas, y en el que lo innato viene diseñado por lo adquirido. Los genes están diseñados para seguir los consejos de lo adquirido”.

Matt Ridley: Que nos hace humanos, Taurus, 2004.

  1. Ha de mantener una actitud activa, ante los problemas y las situaciones, ser capaz de tomar iniciativas y no actuar siempre reactivamente. Ha de ser una inteligencia resuelta, palabra maravillosa que implica solucionar problemas y andar con resolución. Estas cualidades, en estos momentos, las denominamos “capacidad de emprender”. Así figuran en nuestro sistema educativo. Emprender es la virtud el inicio, esencial para la autonomía, la independencia y la libertad. No se trata de “montar una empresa” –esta es una acepción muy secundaria aunque importante- sino de ser capaz de hacer proyectos y llevarlos a cabo. Lo contrario del emprendimiento es la pasividad, la pereza, la sumisión, la huida, la dependencia buscada.
    La actitud activa implica la activación de todas las capacidades, el aprendizaje, las virtudes de la acción, la valentía, la tenacidad, la resistencia.
  2. En segundo lugar, necesitamos inteligencias capaces de aprender  eficazmente a lo largo de toda la vida. Aprender no es asimilar conceptos o ideas, sino competencias, capacidades, facultades. Por eso, se aprende mediante el entrenamiento. Esto es fácil de decir y difícil de llevar a la práctica. Seguimos pensando que aprender es una actividad ligada a la escuela, propia de párvulos, ligada al estudio (considerado como tarea odiosa). Definimos al adulto como “el que ya sabe”. Pero el talento está siempre deseoso de aprender. Lo considera una ampliación de las posibilidades vitales.  Vive la pasión de aprender.
  3. En tercer lugar, necesitamos inteligencias capaces de crear.  Crear es producir intencionadamente novedades eficaces. Es un hábito que, en gran parte, se puede aprender. Pero la pregunta es  ¿eficaces para qué? Para cumplir el proyecto, alcanzar la meta, resolver el problema. La importancia, legitimidad, bondad del proyecto, determina la calidad de la creación. Si el proyecto es destructivo, la eficacia se convierte en destrucción.
  4. En cuarto lugar, pues, necesitamos inteligencias capaces de evaluar bien, tanto en el plano individual como en el social.
  5. Por último, de nada serviría una inteligencia meramente teórica. Debe tener las virtudes de la acción, de la realización, del cumplimiento. La perseverancia, la tolerancia al fracaso, la resistencia al esfuerzo.

Podemos estar de acuerdo en que el talento es una inteligencia resuelta, activa, capaz de aprender con rapidez, creativa, con acertados criterios de evaluación y dotada de las virtudes de la acción. Pero ¿no estaremos construyendo castillos en el aire? ¿Es posible generar talento?  ¿No es el talento una cualidad heredada? La polémica entre herencia y educación es muy antigua. El siglo XX ha sido el siglo de la genética, que ha culminado con la secuenciación del Genoma Humano. Sin embargo, los científicos han descubierto que la acción de los genes es más compleja de lo que se pensaba. Nadie piensa ahora que pueda haber un gen de la inteligencia, un gen de la criminalidad, un gen del miedo. El material genético se expresa en relación con el entorno.  Ahora sabemos que el entorno puede cambiar la acción de los genes. El nuevo campo de investigación se llama “control epigenético de un organismo”.

De la programación genética, según la cual todo está determinado por los genes, hemos pasado a la construcción epigenética.  La herencia genética es un conjunto de posibilidades, que se van concretando en un proceso de ajustes e interacciones con el ambiente. La clonada oveja Dolly desarrolló obesidad y diabetes, aunque su madre no las padecía. El cerebro humano produce actividad y la actividad humana produce cultura, que a su vez influye sobre el cerebro. La conducta y la cultura pueden seleccionar variantes genéticas y dirigir así la evolución. Contamos con un ejemplo muy llamativo. Los humanos adultos no estamos preparados para digerir la lactosa y, sin embargo, tomamos leche. ¿Cómo hemos adquirido esta capacidad? La conducta de pastoreo puso a disposición de los humanos una rica fuente nutritiva y esto acabo por aprovechar-inducir una mutación genética 7.000 años, que nos permite digerir productos lácteos.

Esto tiene una gran importancia para nuestro tema de investigación. El talento está al final de la educación, no al principio. Antes de la educación sólo hay biología. En esta idea hemos basado el modelo educativo de la Universidad de Padres, cuyos fundamentos están expuestos en la Biblioteca UP. Y, lo que es más importante, hemos aprovechado las investigaciones más punteras para aplicarlas en la educación de nuestros niños y adolescentes. Este es el modo de ganar la batalla por el talento.