Aprendizaje-servicio para nuestros hijos

Enseñarles con la práctica sentimientos, comportamientos y valores prosociales es, sin duda, un modo de proteger a nuestros hijos y alumnos, pero además es fundamental para asegurar un progreso justo en la sociedad del futuro.

licor de mandarina– Dani, ¿cuándo hacéis este año el concierto de la clase de música?
– Este año hacemos dos, el de siempre en la sala de actos y otro en la residencia de abuelos.
– ¿Cómo? A ver, explícame…
– Si ya te lo dije, lo que pasa es que no me haces caso. Antes de vacaciones vinieron los de sexto a nuestra clase y nos dijeron que este año nos tocaba a nosotros. En la clase de música hemos estado preparando un concierto para los abuelos. Bueno, primero les fuimos a ver, pasamos una tarde con ellos y nos contaron qué canciones les gustaban. Luego hablamos con la directora de la residencia, y nos dijo que el concierto les va muy bien, porque se animan cuando nos ven, ellos también se preparan, y se sienten acompañados. Después en la clase de música aprendimos canciones antiguas y también a cantar fuerte, porque algunos abuelos están un poco sordos. Y en la clase de sociales estudiamos lo que es el Estado del Bienestar y los servicios sociales, y también en la clase de…

La conversación se alarga y tu le vas preguntando, porque ves lo motivado que está y cómo le encanta demostrarte que es capaz de hacer cosas “importantes”.

Comentándolo con tus amistades, te das cuenta que en otros colegios también se llevan a cabo experiencias como ésta: uno te explica que en la clase de lengua su hija Marta prepara cuentos para contarlos a los niños de parvulario y desde que hace esta actividad la misma Marta lee y habla mucho mejor que antes; otro te cuenta que en la clase de ciencias estudiaron la procesionaria del pino y los estragos que provoca en los bosques, y luego construyeron cajas nido para los carboneros y en una excursión las colgaron en los pinos para frenar la plaga…

Caes en la cuenta que todos estos niños están aprendiendo ciencias, lengua, expresión musical, tecnología, trabajo en equipo, habilidades sociales, compromiso cívico… con una finalidad social. ¡Es un cóctel! Es como la leche con el cacao, el pan con tomate, el “dos en uno”… ¿Quién da más?

Esto es el aprendizaje-servicio: Aprender haciendo un servicio a la comunidad. Podemos decir, entonces, que un proyecto de aprendizaje-servicio es un proyecto educativo y social al mismo tiempo: suma éxito educativo y compromiso social.

Y esta suma es la que ya aplican muchos centros educativos que quieren educar personas competentes, capaces de poner sus conocimientos y habilidades al servicio de los demás. Son centros que practican el aprendizaje-servicio, aportando una brújula al talento: orientan la excelencia, el talento y la creatividad hacia la responsabilidad social.

¿Por qué a los padres, y no sólo a los maestros, nos interesa que nuestros niños y niñas practiquen aprendizaje-servicio?

Hay que reconocer que los años de bonanza económica, pese al progreso que aportaron,  agudizaron en nuestro país el apego material y la voracidad consumista, así como una cierta tendencia a actuar más como clientes exigentes que como ciudadanos responsables. La crisis económica nos pilló cívicamente debilitados y, en no pocos casos, malacostumbrados a un tren de vida de comodidades y de delegaciones insostenible.

Por otro lado, la sociedad española llevaba tiempo desorientada en otros aspectos, como la crisis de autoridad del profesorado y de las familias, el sedentarismo y malos hábitos saludables, el divorcio entre generaciones y la mezcla explosiva de falsa tolerancia y xenofobia frente a la inmigración reciente.

En este contexto, las prácticas de aprendizaje-servicio se revelan extraordinariamente valiosas, al acercar a nuestros hijos al mundo real; al retar su capacidad creativa y emprendedora en resolver problemas por sí mismos y darles confianza en hacerlo, al impregnar de educación para ciudadanía cualquiera de las otras áreas educativas.

En nuestro país, desde el año 2003, el aprendizaje-servicio se ha extendido como la pólvora, en gran parte porque muchos centros educativos ya lo practicaban sin conceptualizarlo o sin sistematizarlo. Pero es necesario ponerlo en valor y sacarlo a la luz, demostrando  y multiplicando que es posible aprender a ser competentes siendo útiles a los demás.

Podemos citar muchas razones para implicarnos en su difusión, pero probablemente la razón más poderosa la veremos reflejada en la mirada de nuestros hijos cuando vuelven a casa entusiasmados por la respuesta de los ancianos en su concierto; porque los carboneros anidaron ya en sus cajitas-nido o porque han sido capaces de despertar la ilusión por leer en un párvulo a través del cuento que prepararon con cariño.

Roser Batlle
www.roserbatlle.net

  • Angela Gar

    Sin duda, las familias tienen un papel vital en la creación y refuerzo de esa “brújula al talento” (otro debate, ¿queremos que sean espectadores? ¿compañeros en la acción?). Gracias por compartir imágenes tan brillantes.

  • Inma De la Concepción Vidal

    Gran trabajo el de Roser Batlle y el de todos aquellos implicados en el APS. Como madre me inspiró para expresarlo así: http://www.conhijasyaloloco.com/515/